20 de mayo de 2017
20.05.2017

La trinchera

20.05.2017 | 04:15
La trinchera

El 15 de mayo de 2011 se erigió en las plazas de España la primera barricada contra el Estado neoliberal. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros. Mañana domingo, 21 de mayo de 2017, seis años y seis días después del 15M, se cavará en el suelo la primera trinchera, sea cual sea el resultado en las primarias del PSOE. La diferencia simbólica entre ambos parapetos es notable. La barricada es un obstáculo para que no avance el enemigo. La trinchera es un refugio provisional desde dónde puede iniciarse una contraofensiva en cualquier momento.

Si gana Susana Díaz, la trinchera la marcará Pedro Sánchez y si él se va de la política, el nuevo partido que formen sus seguidores. Porque si gana Díaz, la escisión en el PSOE es segura. Y el nuevo partido radical-socialista-democrático que se forme dictará la frontera entre la sumisión y el inconformismo. Más allá de él, todo será sistema y trama. En cambio, si gana Sánchez, independientemente de lo que hagan Felipe, Zapatero y las odiosas baronías, no hay escisión, y la trinchera contra los recortes, el saqueo y la corrupción seguirá un trazo que también marcará el exsecretario socialista desde su nuevo rango.

La decisión de este domingo es, por tanto, un punto de inflexión. Un punto de no retorno. El día clave en el intento de todo fumador por dejar el tabaco. Si ganan los del «no es no», Mariano Rajoy se irá, por fin se irá, censurado o perdiendo las elecciones que él mismo convoque anticipadamente. La dirección pablista de Podemos no podrá en esta ocasión votar en contra de un gobierno del cambio a menos de sufrir en coleta propia la escisión de los suyos. Íñigo Errejón, Rita Maestre y los perdedores de Vistalegre II no desaprovecharían este nuevo y quizá último intento de transversalidad, en el que entrarían quizá los reformistas de Ciudadanos, pero seguro esa Izquierda Unida descontenta con el papel subsidiario que está desempeñando en Podemos. Un sector de IU todavía muy vivo que lleva varios meses bajo la manija de Gaspar Llamazares tendiendo puentes discretamente entre Errejón y Sánchez para hacer de la necesidad virtud y salir de la trinchera. No para asaltar los cielos, sino para proporcionar unas cuantas mejoras de una vez a los sufridos supervivientes de este país. Este domingo, con el recuento del PSOE, socialistas o no, volvemos a jugar todos a la misma hora.

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