11 de junio de 2017
11.06.2017

Viandantes, ciclistas y conductores

11.06.2017 | 01:15
Viandantes, ciclistas y conductores

Hasta hace poco, los carriles bici de la ciudad de València servían solo para ir de paseo. Los que existían estaban escasamente conectados entre sí, circular en bicicleta por la gran mayoría de las calles –sobre todo las grandes- era temerario y usarla no permitía alcanzar en condiciones seguras cualquier barrio. El bautizado como anell ciclista, que envuelve la almendra urbana que es Ciutat Vella, es un gran avance en la perspectiva de completar la red de carriles-bici que permita llegar sin peligro a cada rincón de la ciudad, es decir, convertir la bici en un vehículo cómodo no solo para pasear, también para ir al trabajo, en definitiva para desplazarse por València.

Ahora bien, quedan aún carriles por construir para completar y hacer así del todo eficaz esa red (entre otras, la conexión de la avenida del Cid o las de las grandes vías del Eixample, que hoy funcionan como peligrosas carreteras). Aún vamos con retraso: en muchas ciudades europeas, razones de salud, ahorro en la factura energética (la personal y la colectiva), pacificación del tráfico o disfrute del espacio público, han convertido a la bici en un vehículo de uso general que convive con los autos y los peatones educadamente. También en esas ciudades, hasta hace unas tres décadas muchas personas cogían el coche para ir al centro y para cualquier desplazamiento, cosa que ha cambiado con la mejora del transporte público y la comprobación de que es más cómodo y agradable usarlo, ir en bici o caminar.

En esa nueva manera de moverse en la ciudad, hay que reconsiderar las relaciones entre viandantes, ciclistas y conductores. Los tres tienen que convivir en beneficio del conjunto de la ciudadanía. Las cosas están cambiando, pero de momento son observables tensiones: hay conductores molestos con los ciclistas; los ciclistas tienen miedo de los coches que circulan; y algunos viandantes temen a los ciclistas mientras aceptan, habituados resignadamente, el peligro de vehículos motorizados en marcha.

Los conductores se quejan de que hay menos carriles de circulación, debido en unos casos a la creación de carriles-bici y en otros a la ampliación de aceras para los viandantes. Esos cambios son ciertos, pero como ciudadanos deben considerar las ventajas que supone caminar, ir en bici o coger el bus en beneficio de una ciudad saludable y amable. Disminuir la contaminación del aire en la ciudad, contar con mejores espacios públicos para caminar, más seguros y agradables, beneficia a los conductores, a todos los ciudadanos. Si tienen prisa consideren la posibilidad del taxi u otros medios de transporte público. Consideren también que donde hay carriles bicis los otros vehículos circulan más calmados.

Algunos ciclistas generan conflictos con los viandantes al no respetar los semáforos o hacer adelantos inesperados por las aceras. Las aceras no son para los ciclistas (exceptuando las zonas de aparcabicis), deben ir por su carril donde lo hay y si no, por la calzada. Algunos de los carriles que se diseñaron ocupando las aceras (por ejemplo, en la zona de l´Eixample) deberían de desaparecer. Y en la calzada, si se alcanza la pacificación adecuada, pueden convivir sin problemas coches y bicis. En las vías de mayor dimensión y tránsito deben construirse carriles bici, mientras en las calles más estrechas de los barrios no caben los carriles bici pero sí es posible la convivencia si los coches van a la velocidad adecuada, si los ciclistas evitan adelantos sorpresivos y, unos y otros, dan prioridad a los peatones.

Los viandantes son la parte débil en esta historia. En todas la ciudades se están ampliando aceras y se peatonalizan vías. En las calles no caben más coches, y el espacio público, por donde se transita caminando, ha de ser apto para todos, en especial para niños y gente mayor. ¿Podemos pensar en que los niños vuelvan a ir solos al colegio, como íbamos hace cincuenta años, cuando los coches eran escasos? ¿O que las personas mayores o discapacitadas salgan a la calle seguras de encontrar aceras de ancho suficiente y puedan circular sin miedos?

Estamos hablando de otras maneras de movernos en la ciudad, de una nueva cultura civil de la movilidad urbana. De otro urbanismo que nos trate a todos con mas equidad en el espacio público.

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