21 de junio de 2017
21.06.2017

La importancia de los verbos en política

21.06.2017 | 04:15
La importancia de los verbos en política

Afirman algunos compañeros que al igual que desean que nuestro Secretario General, Pedro Sánchez, sea el próximo Presidente del gobierno de España, también quieren que nuestro Presidente de la Generalidad, Ximo Puig, sea el Secretario General del PSPV. Incluso hay quien termina su exposición preguntando a sus lectores "¿O lo que sirve para unos no sirve para otros?".

En realidad se trata de una pregunta un poco tramposa. En primer lugar, me gustaría matizar que no significa exactamente lo mismo desear o querer que ser. Una puede desear ganar las elecciones, incluso quererlo, pero no por ello su deseo o querencia conlleva que se convierta en realidad. Quiero decir con ello, que el hecho de que el autor desee que Pedro Sánchez sea el próximo Presidente del Gobierno no significa (ojalá) que haya de ser así. Elude, intencionadamente el autor, el paso que precede en el PSOE a la proclamación de cualquier candidato a presidir el gobierno, que no es otro que el de celebrar y superar un proceso de primarias. Un proceso democrático en el que los/as militantes expresan su grado de afinidad con los/as candidatos. Es más, el propio Pedro Sánchez llegado el momento, afrontará un nuevo proceso de primarias si algún compañero/a decide también presentarse como candidato/a. Esa es una de las grandezas de este partido.

Luego Pedro Sánchez ES nuestro Secretario General, pero SERÁ (ojalá) o no nuestro candidato a la Presidencia del Gobierno de España.
En segundo lugar, el autor del comentario concluye preguntando al lector si lo que sirve para unos no sirve para otros. Bueno, aquí convendría hacer dos matizaciones. La primera, para celebrar que por fin se intente aunar los criterios de actuación política impidiendo que vuelva a ocurrir que se permita pactar a unos para conseguir gobierno (PSPV, Compromís y Podemos en la Comunidad Valenciana) y en cambio, se les impida a otros (PSOE, CS, Podemos gobierno de España), y la siguiente, una vez superada esa división de criterios, convendría matizar, segundo matiz, que Ximo Puig ES el Presidente de la Generalidad Valenciana y SERA el Secretario General del PSPV o no, porque así lo decidirán los militantes en un proceso de primarias, ¿o es que las primarias solo sirven para unos y no para otros?. Esta y no otra tal vez sea la cuestión a plantear.

Las primarias son un instrumento democrático y de participación irrenunciable para un demócrata. Gracias a ellas la militancia del PSOE hemos podido rebelarnos contra una forma de hacer las cosas, contra una manera de tomar decisiones, en definitiva contra un modelo de entender el partido muy alejado de los tiempos que vivimos.

Cuando este escenario de primarias lo situamos en el ámbito del País Valencià, una comunidad en la que estamos gobernando junto a otros dos partidos, su eficacia sigue siendo incuestionable, estimula la participación, refuerza el debate político entre iguales, genera músculo en el partido y además permite que el nuevo modelo de partido impregne, como lava que extiende un volcán, la siguiente estructura de nuestra organización.

Luego, no veo diferencia alguna entre el proceso de Pedro Sánchez y el de Ximo Puig. Bueno sí, hay alguna diferencia. Se trata del grado de sintonía con la militancia. Es del todo indiscutible que desde el 21 de mayo Pedro Sánchez es el depositario de un enorme caudal de legitimidad, ilusión, credibilidad y fuerza otorgado por una gran mayoría de los y las militantes que le escogieron en sintonía con sus propuestas y modelo de partido. Fue esa misma militancia la que apoyó con un 28% la postura defendida por Ximo Puig como Secretario General del PSPV. Tal vez ésta y no otra es / SEA la diferencia.

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