23 de junio de 2017
23.06.2017
EL COMENTARIO DEL TIEMPO

¿Se ha producido la ola de calor en primavera o en verano?

23.06.2017 | 01:27
¿Se ha producido la ola de calor en primavera o en verano?

España registra desde la semana pasada temperaturas extraordinariamente altas, con valores récord en diferentes observatorios y la catalogación del episodio como ola de calor por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Además de datos sobresalientes, como los más de 40 ºC alcanzados en el histórico observatorio de Madrid-Retiro, uno de los comentarios más escuchados en los últimos días concierne a que muchos de esos registros insoportables se han producido, supuestamente, antes de la entrada del verano, que oficialmente comenzó el pasado miércoles con el solsticio de junio. Pero debemos distinguir entre el verano como estación astronómica, que comienza el 21 de junio, y el verano meteorológico-climatológico, que empieza el 1 de junio. Desde el punto de vista climático, junio tiene rasgos de ambas estaciones, pero las series climatológicas de numerosos observatorios revelan que su temperatura media de junio es ligeramente superior a la de septiembre, aunque en otros casos sucede lo contrario. No obstante, en mi opinión, junio es un mes claramente estival, aunque ese rasgo muchas veces queda enmascarado porque en diferentes zonas de España es especialmente lluvioso. Pero la clave fundamental es que entre la segunda y la cuarta semana de junio tenemos en el hemisferio norte los días más largos del año y eso puede favorecer, en circunstancias propicias como las de esta invasión de aire cálido, que los termómetros se disparen. Habitualmente en junio no hace tanto calor como en julio y agosto porque no ha dado tiempo a que el suelo se caliente, pero si esas semanas de junio coinciden con una entrada de aire muy cálido, al coincidir con los días más largos del año, se pueden alcanzar temperaturas máximas excepcionalmente altas. La ola de calor de estas dos semanas es extraordinaria, porque no son tan frecuentes en junio como en julio y agosto, pero una cosa es eso y otra que se haya producido en primavera. Bajo ese supuesto, el récord de frío en zonas pobladas de España, los famosos -30 ºC registrados en el observatorio turolense de Calamocha-Fuentes Claras, deberíamos considerarlo otoñal, ya que ocurrió el 17 de diciembre de 1963, y el invierno astronómico empezaba unos días después. Pero aquel 17 de diciembre, como el de cualquier año, tenía una de las noches más largas del año por su proximidad al solsticio, y diciembre, tanto el de 1963 como el de cualquier otro año, es un mes plenamente invernal, como demuestra que en muchos observatorios la temperatura media es más fría que en febrero y marzo.

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