25 de junio de 2017
25.06.2017

Cambio de rumbo en el Corredor Mediterráneo

25.06.2017 | 00:54
Cambio de rumbo en el Corredor Mediterráneo

Es bien conocida la relevancia que para España, en general, y para la Comunitat Valenciana y el conjunto del Arco Mediterráneo Español, en particular, tiene la puesta en marcha del Corredor Mediterráneo para el transporte de mercancías y pasajeros en ancho europeo.

También es conocida la poca atención que este proyecto ha recibido por parte de los sucesivos gobiernos de España y el manifiesto retraso que su desarrollo arrastra, a pesar de la continuada demanda, sólidamente argumentada, que de él se ha hecho y se sigue haciendo por parte de la sociedad civil, de toda la cornisa mediterránea. Un ninguneo que no sólo afecta seriamente los intereses del área económicamente más importante y de mayor proyección exportadora de España, sino también a la dignidad de los ciudadanos que en ella residen. Sin embargo, un cambio de rumbo en el proyecto parece visualizarse en los últimos tiempos.

La Fundación PRO AVE viene trabajando en colaboración con otras organizaciones empresariales, de agricultores, camerales y sociales de todo el Arco Mediterráneo español, en la promoción de este proyecto desde hace más de seis años. Siempre hemos recibido buenas palabras del gobierno de España, pero su comportamiento ha sido decepcionante y dilatorio.

Esto no es nuevo, pues ya lo sufrimos con la ejecución de la autovía A-3 y la implantación de la alta velocidad Madrid-Comunitat Valenciana. Pero en este caso, para facilitar una pronta conectividad en ancho europeo con nuestro principal mercado, el europeo, aceptamos y negociamos una alternativa provisional, el tercer carril, que suponía una sensible reducción del presupuesto inmediato de inversión. Esto permitía que las mercancías del Arco Mediterráneo accediesen al mercado europeo en ancho internacional, reduciendo los costes de transporte, incrementando la flexibilidad y aumentando la competitividad de nuestra producción, de la que depende el 50% de las exportaciones españolas, el principal motor de la reactivación y consolidación del crecimiento nacional. Es decir, ha sido el interés nacional tanto como el valenciano el criterio rector de nuestra propuesta y reivindicación, sin renunciar al proyecto definitivo de doble plataforma.

Pero con todo y con esto el retraso en la ejecución ha sido la nota dominante y sorprendente, para indignación de nuestros productores, creciente riesgo para nuestra economía y privación de oportunidades de desarrollo. Sectores tan importantes como el agroalimentario, el azulejero, el automovilístico o el de servicios logísticos, ven limitada su capacidad de crecimiento. Y se estrangula el potencial de desarrollo y generación de nuevas actividades de mayor valor añadido por la ausencia de una buena conectividad con Europa que convierta a los puertos valencianos, estratégicamente ubicados, en nudo de comunicaciones entre Asia y el centro y norte de Europa. Pero lo más importante es que afecta seriamente a colectivos muy vulnerables de nuestra sociedad, como los agricultores, y a un sector económica y paisajísticamente estratégico, como es el agrario.
Sin embargo, algo está cambiando. Un giro en el rumbo de la política de infraestructuras del gobierno central parece estar viendo la luz. Y en ello tiene mucho que ver la intensa acción movilizadora, coordinadora y reivindicativa del empresariado del Arco Mediterráneo llevada a cabo por la Asociación Valenciana de Empresarios en los últimos tiempos. Por un lado, el nuevo ministro ha pasado de las promesas a los hechos, afrontando seriamente el problema de mala gestión y descoordinación que ha tenido bloqueados durante años las obras de tramos críticos, como el de Castellbisbal-Vila-seca, el Vandellós-Castelló, el nudo de la Encina, la conexión desde Alicante a Murcia y apostando por la implantación de un tercer hilo en las dos vías del tramo València-Castelló. Cuando todo esto esté ejecutado (en 2019, según ha prometido el ministro), tanto la Comunitat Valenciana como Murcia estarán conectadas con doble vía de ancho internacional con la frontera francesa.

Y este compromiso parece reafirmarlo el propio presidente Rajoy, en declaraciones con motivo de la cumbre de la semana pasada entre los presidentes de España y Francia, en la que el desarrollo de Corredor Mediterráneo fue uno de los temas tratados. Lo que, teniendo en cuenta la apuesta del presidente Macron por un importante plan de infraestructuras en su país y en Europa, constituye un poderoso aval al proyecto.
La experiencia, no obstante, aconseja no sólo no bajar la guardia, sino trabajar por reforzar el nuevo viento de cola que parece impulsar el desarrollo del Corredor. Esto implica hacer que la comisión de coordinación del proyecto funcione, mantener y ampliar la labor de movilización y coordinación de la sociedad civil del Arco Mediterráneo español y conseguir la fuerza suficiente para acelerar la construcción de la doble plataforma, que es el objetivo final.

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