25 de junio de 2017
25.06.2017

Contra el cambio

25.06.2017 | 00:55
Contra el cambio

«No es hacia abajo ni hacia atrás la vida».
Pablo Neruda

La resistencia al cambio es el fenómeno político que predomina. Quienes detentan cargos públicos ignoran la realidad. La expectativa electoral tiene notable acento generacional. Los jóvenes desprecian las estructuras de poder vigentes por obsoletas. El Partido Popular y el bipartidismo PP-PSOE han agotado su ciclo ante el desconcierto de los poderes fácticos—eclesiásticos, financieros, grandes empresas semipúblicas, cuerpos de élite del Estado, corporaciones privilegiadas-- que a lo largo de la transición se han sustentado simbióticamente. El electorado está indignado y busca opciones diferentes. Que nadie confíe en que las aguas vuelvan por los cauces anteriores a la transformación de los resortes de poder. El escándalo de la corrupción, como sistema generalizado, aísla a la clase política implicada de los ciudadanos agobiados por el aparato coercitivo del Estado.

Remordimiento. Es obstinada la insistencia del ministro de Fomento, Íñigo de Oriol por volver al lugar del ´crimen´ a fotografiarse, inaugurando lo que no estará acabado en años y contarnos sus andanzas ministeriales que no aportan novedad. El president Ximo Puig está ofendido porque desde Ferraz, el equipo de Sánchez y José Luís Àbalos, le están moviendo su silla en Blanquerías. El presidente del proyecto autonómico de Confederación Empresarial Valenciana(CEV), Salvador Navarro, es contestado desde la recién creada Confeindustria, liderada por Femeval y Vicente Lafuente; desde sus quebradas filiales homólogas de Castelló(CEC) y Alicante (Coepa) y desde los focos comarcales disidentes que conectan con línea directa en la Administración autonómica.

Equidistancias. La confrontación electoral en las Cámaras de Comercio – Alcoi, Alicante, Castelló, Orihuela y València-- que se iniciará en otoño próximo, anuncia cambios en estas corporaciones de derecho público que tienen sus competencias otorgadas a la Generalitat Valenciana por ley. A debate tanto su organización como su cometido, sus cuadros, su financiación y el anquilosamiento que se inició en 1995-96 con la ascensión al poder cameral de Arturo Virosque—estrechamente vinculado a Eduardo Zaplana y al PP—hasta hoy. En el rango estatal destaca el desembarco catalán de personajes de relevancia empresarial en CEOE—Juan Rosell y su equipo-- y en la Cámara de España, cúpula de las 85 Cámaras de Comercio en territorio español, con sede en Madrid, donde José Luís Bonet, hombre de Freixenet, se ha afianzado con cuadros catalanes de su confianza. Difiere del varapalo de Mariano Rajoy a los agentes económicos catalanes en Sitges. A finales de mayo se celebró el pleno del Cercle d´Economia y el presidente del Gobierno les advirtió que no cabían «equidistancias», en relación a la ambigüedad que apreciaba entre los empresarios catalanes frente al conflicto independentista. La advertencia, que sonó a amenaza, sigue siendo objeto de debates en los círculos económicos de Catalunya.

Endogamia. El ministro de Fomento, Íñigo de Oriol -jaleado por el omnipresente delegado del Gobierno en la CV, Juan Carlos Moragues- ha vuelto a València a firmar dos convenios consigo mismo. Uno con Adif y otro con Puertos del Estado, entidades dependientes de la cartera que desempeña de la Serna en el Gobierno de España. Por la entidad ferroviaria suscribió su presidente, Juan Bravo y por Puertos del Estado, el representante de la Autoridad Portuaria de València y político socialista de trayectoria gris, próximo al president Ximo Puig, Aurelio Martínez, al servicio del gobierno del PP. Los acuerdos suscritos confirman el trazado ferroviario que unirá Sagunt con Zaragoza por Teruel. Contrasta con la euforia en foros empresariales sobre los imaginados gestos de buena voluntad del gobierno Rajoy en el nexo Mediterráneo que debería conectar la Comunitat Valenciana con el resto de Europa. Esta es la aspiración que se reivindica desde 1989, como bien sabe el presidente de Proave, porque figuraba en el comité ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valencia, durante la presidencia de Enrique Silla, donde se elaboraban informes solventes para reclamar el tren de alta velocidad que el PP, en veinte años de gobierno, no es capaz de hacer realidad. Añadido al recorrido, de momento imposible, del ferrocarril, que nos vincule con Catalunya, cuya probabilidad de prosperar depende de la escalada del contencioso catalán con el Estado central.

Perder el tren. Rajoy no quiere esta conexión mientras las espadas independentistas permanezcan en alto. De ahí el aplazamiento crónico del corredor mediterráneo, del tercer hilo, del ancho de vía europeo, del AVE a Castelló - Barcelona y de la velocidad alta ferroviaria. Sorprende la ingenuidad de Federico Félix, fiel a sus servidumbres políticas –Pacto del Pollo de 1995--, que propugna la docilidad para conseguir que el Gobierno del PP atienda las reclamaciones en infraestructuras. Nada augura optimismo. Más bien propaganda y verborrea junto con la circunvalación de Fuente la Higuera – en dirección a Murcia– que se concluirá, seguramente, cuando Íñigo de la Serna, vizcaíno de pro, esté de vuelta a su Santander de procedencia.

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