17 de julio de 2017
17.07.2017

Y Dios creó al vecino

18.07.2017 | 01:15
Y Dios creó al vecino

Psicópatas, envidiosos y malas personas, roban la vida de sus comuneros. El blocking (bloqueo), tipifica el acoso vecinal /inmobiliario, desde el uno de julio de dos mil quince, en el Código Penal, según el artículo 172 ter del texto Penal-EDI.-1995/16398, con penas de cárcel y económicas. "Lo primero que tiene que saber la víctima es que es inocente, porque la repetición del maltrato lleva a que termine creyéndose que lo merece", dictamina el madrileño, doctor en Psicología Iñaki Piñuel. Perseguir, hostigar, molestar, vigilar constantemente, pegar golpes en las paredes y puerta del martirizado, gestos y malas maneras, burlas, insultos, amenazas, tirar basura y escupir ante su entrada, difundir injurias, vejar y hacer pintadas obscenas son algunas de las terribles maniobras que, por repetición e intensidad, acaban con el bienestar y salud del sufridor o sufridora. Los roles de la tragedia vecinal están delimitados pero, ante cualquier acción punitiva, la misma denominación de "comportamiento inapropiado socialmente" conlleva una difícil sentencia. Ortega y Gasset escribía que "como siempre acontece, también en este caso una pulcra sumisión a los hechos nos da la clave". En Barcelona, en el dos mil ocho, se implantó una Fiscalía especializada en acoso vecinal/inmobiliario, tras más de medio millar de denuncias pero, tanto letrados como especialistas médicos, coinciden en la dificultad a la hora de veredictos favorables y sanación de patologías generadas por la situación sufrida. El maltrato debe estar probado en tiempo y acciones, de lo contrario, cualquier denuncia hacia los stalkers (acosadores), es ineficaz. La primera condena fue por "insistentes y reiteradas llamadas telefónicas, envío de whatsapps y mensajes de texto, algunos de contenido sexual, a la víctima, que alteraron su vida normal".

Aborregamiento y miedo logran provechoso efecto eco en las devastadoras artimañas. El Instituto Europeo Campus Stellae, define a la víctima como "alguien, siempre, que posea algún plus que lo diferencie de los demás". Fernando Diaz-Plaja en su obra "Los pecados capitales en un coche español y en un barco francés" redacta que Goya, al escribir a su amigo, el ilustrado burgués zaragozano, Martín Zapater, en mil setecientos ochenta y siete, comunicándole que se había comprado una berlina le comentó que, "todos se han alegrado mucho, menos la gente de alma baja que se ha atrevido a algo, aunque de poca consideración"; el autor apunta que, "la característica típica del envidioso es precisamente sentirse ofendido, incluso cuando menos piensa el otro en ser el ofensor".

A nivel de administradores de fincas, hay que tener cuidado con aquellos exentos de cualquier decoro, que no dudan en abusar de los más vulnerables, física y económicamente, obligando a los condueños a realizar obras evitables a costes desorbitados por lo que implantan "carísimas cuotas que acaban por no poder pagarlas, y entonces les embargan la vivienda que posteriormente, subastan para que se las queden avispados subasteros que las revenderán" ("Peso-Press-Noticias Comentadas", 04/07/2017); el mismo blog, informa sobre el acoso inmobiliario de ciertos administradores que giran por anticipado recibos superiores a los gastos "sin entregar luego a cada comunero los saldados, sino que los retienen en su poder (art. 253 CP). Pudiendo acusar a cualquier comunero de no haber pagado algunos recibos".

Víctor Gaviria, psicólogo y director de cine colombiano, en el preestreno de su película "La mujer del animal", en los Aragó Cinema, confesaba abiertamente su interés personal por mostrar la violencia reinante en la mayoría de su país, aglutinada en barrios donde vecinos achantados, silencian brutales ataques y viles acosos. Gaviria enumeró los dispositivos para "el maltrato radical" en tres: "la víctima, el delincuente y el espectador", aseverando que "el malvado tiene unos escalones, el primero es aislar. En el barrio habían normalizado todo". El Gobierno de Cantabria y el Colegio de Administradores de Fincas se han unido contra la violencia de género; "los vecinos de las comunidades son los que en realidad se dan cuenta de los gritos que producen en ese hogar y del sufrimiento que padecen esas mujeres" ("TUIN", 06/07/2017).

Se corre el peligro de que colectivos vecinales sean vertedero de una escalada de violencia verbal y física, incitada por la búsqueda patológica de culpables ante los males que sufren. Exigua urbanidad cívica degenera, a marchas forzadas, en función del atiborramiento de zafiedad difundida como espectáculo, lacerando la sencilla cultura vecinal y civilidad. Llamar a la puerta continuamente, atentar contra los bienes, crear un constante estado de temor es insoportable. "He pensado que una persona que disfruta con el sufrimiento de los demás no es normal", "trataba de no hacer ruido al abrir los grifos", "andar de puntillas, susurrar en mi casa", "los jueces no protegen a mis hijas, dicen que me mude", "se van de rositas en muchas ocasiones, en la mayoría, y los vecinos por no verse metidos en líos, no quieren ayudar" (Blog de Nuria Canseco).
psicóloga menorquina. "Rudy2 WORDPRESS.com", el dos de diciembre de dos mil tres, publicaba: "Mobbing inmobiliario: tres denuncias por mobbing con radiaciones en Barcelona", donde se informa que "en el mercado negro y fuera de España, se pueden encontrar aparatos que producen estas molestias. Provocadores de náuseas y mareos". Vecinos malvados cimentan su frenética estrategia en: mascotas, bicicletas, motos, instrumentos musicales y niños. "Si se acusa, sin probarlo, a un copropietario de deuda inventada para encubrir un desfalco, no podrá recurrir a la Justicia para defenderse si antes no ha pagado ya lo inventado", según el artículo 18 LPH, por lo que "si su administrador se inventa que usted le debe la Luna, ¡se acabó su vida en la Tierra!, nadie va a osar llevar la contraria a un administrador", (Peso-Press). El historiador y filósofo Javier Moscoso, al ser entrevistado, declaraba que "no sabemos lo que desear, deseamos lo que desean otros o tienen. Hace falta una refundación del Humanismo, hay que poner sobre la mesa una ilustración renovada. El mundo se divide en los que tienen envidia y los que tienen miedo". "El acoso se origina en una admiración enfermiza del acosador por la víctima" ("La Voz de Galicia.es", 11/04/2010).

Paca. –Mire. Generosa: usted tiene muy poco arranque. ¡Eso es! No se atreve ni a murmurar. Generosa. - ¡El señor me perdone! Aun murmuro demasiado. Paca. -¡Si es la sal de la vida! (Con misterio) A propósito:¿sabe usted que don Miguel le ha pagado la luz a doña Asunción. Generosa. ´-Ya me lo ha dicho Trini; ("Historia de una escalera", Antonio Buero Vallejo).

Horrible y peligrosa es la situación de víctimas que imploran les dejen vivir en paz, que desaparezca el pavor a salir de casa, o el temor a estar en ella. "Este mundo es seguramente lo bastante ancho para tenernos a ti y a mí", escribió el irlandés Laurence Sterne en su novela "Tristram Shandy"

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