09 de noviembre de 2017
09.11.2017

Breves notas políticas

09.11.2017 | 04:15
Breves notas políticas

Ribó lo consigue. Uno de los mantras más repetidos por la derecha española es que sabe gestionar la economía mejor que la izquierda. No debió ponerlo en práctica en la Comunidad Valenciana si nos atenemos a los 43.000 millones de euros de deuda que dejó el Partido Popular en las cuentas de la Generalitat cuando fue desalojado del Consell después de las últimas elecciones autonómicas. Tampoco llevó a cabo el PP lo que se dice una gestión eficiente durante los mandatos de Rita Barberá: el Ayuntamiento de Valencia llegó a tener un saldo negativo de 1.200 millones en el año 2012. Hace unos días pasó desapercibida una noticia que, por su trascendencia, tenía que haber tenido una atención mediática mucho mayor de la que tuvo. Me refiero al hecho de que el Ayuntamiento de Valencia, dirigido por Joan Ribó con el apoyo del PSOE, haya conseguido rebajar la deuda municipal hasta los 616 millones de euros, cantidad que podría quedarse en 582 a finales de año si se sigue cumpliendo el plan económico del gobierno municipal. Una excelente noticia que demuestra que cuando se piensa en el ciudadano y no en hacer obras faraónicas para pasar a la posteridad ni se dejan hacer negocios privados a costa del dinero público, las cuentas y los servicios públicos mejoran.

Otra sanidad era posible. Por mucho que el Partido Popular se empeñase durante años en acabar con la sanidad pública valenciana, el sistema sanitario ha conseguido sobrevivir a pesar de haber tenido como uno de sus máximos responsables a Manuel Llombar, actual presidente de la fundación IVO, que considera que la sanidad pública y universal no tiene futuro y que aquellos que no «contribuyen al sistema» no tendrían que tener los mismos derechos sanitarios que los que sí lo hacen. Para Llombart la sanidad pública si quiere subsistir debe pasar por entregar el dinero de las arcas públicas a manos privadas porque, por supuesto, sabrán gestionarlo mejor sin aportar ni un sólo dato que lo acredite. Tampoco ha aclarado qué personas son las que no contribuyen, ¿los inmigrantes ilegales?, ¿los parados de larga duración? La experiencia ha demostrado que cuando la sanidad es un negocio y no se tiene como objetivo la calidad asistencial o mejorar la vida del enfermo sino el lucro económico aparecen las negligencias médicas y se incrementa el coste de la sanidad.

Nunca se fue. Una consecuencia indeseable pero esperada del desafío independentista en Cataluña ha sido la reaparición del movimiento fascista. Las escenas de violencia ejercida por la ultraderecha el pasado 9 de octubre en las calles de Valencia demuestran que en España el fascismo sale a la luz pública a la menor ocasión. Dijo Albert Camus que el fascismo es una enfermedad que nunca desaparece. Se esconde a la espera de la menor oportunidad para expandirse por las ciudades como si fuese una plaga de ratas contaminadas. La democracia tiene, sin embargo, las armas necesarias para evitar que esto suceda: la educación, la cultura y el imperio de la ley.

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