13 de noviembre de 2017
13.11.2017

El túnel de la Gran Vía más de 50 años después de su creación

13.11.2017 | 04:15
El túnel de la Gran Vía más de 50 años después de su creación

Se inició su obra mediada la década de los cincuenta –del pasado siglo- y tardó unos años en culminarse como explicaremos. Y convendrá recordar los problemas iniciales, ahora que se está reformando su interior porque el paso del tiempo deteriora las obras, por perfectas que sean.

El paso entre las dos Grandes Vías –de Ramón y Cajal y Germanías- resultaba entonces dificultoso para los peatones, que tenían necesidad de cruzar: y de tiempo había una pasarela elevada que permitía ir de la zona centro a la de Russafa. Era un paso muy alto –como los que después hemos visto en la avenida del Cid, y que ahora se está en proceso de retiro-, al que se accedía de uno y otro lado por escaleras, lo que resultaba molesto para los ciudadanos y, principalmente, para discapacitados, Y en tiempo de la Alcaldía del Marqués del Túria se iniciaron los trabajos en el subsuelo para proyectar el que luego ha sido el túnel de la zona.

Pero aparecieron goteras y afluencia de aguas subterráneas, que impedían los trabajos y, sobre todo, que se suponía que en el futuro el paso de vehículos por bajo-tierra y las pasarelas de los peatones en ambos sentidos podrían verse perjudicados por esas emanaciones.

Hubo relevo en la Alcaldía en 1.958, y el nuevo titular, Adolfo Rincón de Arellano, buscó los oportunos informes de especialistas, que dieron con la fórmula para evitar tales goteras –o chorreras- que hubieran dificultado el paso.

De esta manera, el túnel se puso en marcha, se inauguró y desapareció aquella pasarela elevada que ya era tradicional en el centro de València y que había obligado a los peatones subir escaleras para ir de la calle de Alicante a las próximas de Cuba y Sueca.

Hoy ese túnel subterráneo nos es familiar y habitual. Pero lleva ya más de medio siglo construido. Y, como todo en este mundo, se deteriora. Ahora se ha comenzado su restauración, porque tanto el suelo como los muros y techos han envejecido y se advierte el tiempo que ha pasado.
Veremos si los pasos elevados que existen en València –ya hemos citado los de la avenida del Cid- y que obligan a subir y bajar escaleras a los vecinos se resuelven como se resolvió el de las dos Grandes Vías.

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