14 de noviembre de 2017
14.11.2017

Cerebros emborrachados

14.11.2017 | 18:06
Cerebros emborrachados

Substancias tóxicas, legales, desconectan al individuo de la vida bella. "Educar, informar, prevenir", es el mensaje de cabecera de la recién estrenada campaña preventiva del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ante el consumo de alcohol entre menores y jóvenes, realidad social cada vez más aumentada. En palabras del presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Social, Francisco Alonso-Fernández: "la adicción es una ligazón incontrolada de la personalidad a algo que conduce a un consumo abusivo con aparición intermitente de fenómenos de intoxicación aguda". Las adicciones abotargan, obnubilan, anulan, y gestan bajo su yugo, brotes violentos. Toxicidad que azuza bajas pasiones y descontrola al individuo hasta meterlo en el averno. Algo oscuro impele a la humanidad hacia lo destructivo.

"El 68,2% de los menores de edad consume alcohol". No es moda, no es sólo beber con amigos y amigas, no es rebelarse, no es divertirse, no es ser valiente, no es relacionarse. Es confraternizar con el asesino de tu cerebro, de tu hígado, de tus riñones, de tu piel y pulmones. Descontroladas quedadas alcohólicas destrozan a "chicos y chicas entre los trece y los veintiún años, por razón de que es entonces cuando suele hacer eclosión el afán del joven en consumir alcohol", declara Alonso-Fernández en su estudio "Los secretos del alcoholismo. Mujer, trabajo y juventud". Jóvenes de cualquier sexo al referirse al botellón, confiesan que tal práctica les sirve para contactar fácilmente sin tener que haberse conocido de antemano. Consumir alcohol les identifica como miembros de un circuito de maneras y modos instaurado, el tributo al imaginario tribal. Arguyen que el botellón es más barato y les permite pasarse con mezclas, verdaderas bombas para el organismo. Emborracharse haciendo botellón es más fácil que acudir a cualquier local donde cada copa tiene un precio y los combinados son profesionalmente medidos y servidos. Instaurar una normativa firme y de empatía con los y las jóvenes y menores es imprescindible en el entorno cercano: familia, centros educativos, amistades y conocidos. Se aboga por la limitación horaria de las salidas y el manejo de dinero, a la par que por una legislación de control donde las opiniones de chicos y chicas hayan servido de fuente a fin de implantar acciones efectivas que les aparten de las pautas de la ideología del alcohol: "desinhibición personal ocasional y festiva".

"Muere una niña de 12 años por un coma etílico durante un botellón (ron y vodka) en San Martín de la Vega", ("El Mundo", 03/11/2016); algunos comentarios de sus compañeros y amigas fueron: "¿Nadie se ha parado a pensar por qué se hace botellón?". En las concentraciones alcohólicas juveniles, el vino no forma parte de los referentes, prima la imagen pudiente y urbana. Desaforadas competiciones de ingesta, "consumo en atracón", se implantan en botellones donde la vacuidad e irresponsabilidad quedan disfrazadas de juerga o audacia, y los terribles batiburrillos etílicos se adoban con "sustancias medicamentosas (benzodiacepinas, analgésicos)". Consumos extremos que ocasionan en el cerebro retardos sensoriales y falta de concentración, además de infarto en las vísceras. Vómitos, sudores, pérdida del equilibrio y la consciencia, desmayo, son trágicos síntomas del coma etílico. Uno de cada tres jóvenes, tras las locuras alcohólicas, queda enganchado a un consumo enfermizo. "Creo importante que todos los padres sepan cómo debe enfrentarse a este problema, y por eso critico la poca información y prevención que tenemos en este país", confiesa Raúl Camina Maestro en "Memorias de un adicto"; el mismo autor, relatando su deterioro en plena juventud admite "yo ya no bebía por diversión, bebía por necesidad, era un enfermo y la gente me veía como un vicioso; con tan sólo diecinueve años se me habían escapado las ilusiones, los sueños, la motivación y la juventud. Eso son las drogas y no una diversión ni un juego, sino una amargura llena de odio y de falsas promesas. Las peleas y los problemas ya eran la tónica habitual de mi vida".

Existen comunidades terapéuticas privadas donde, previo pago de mensualidades de mil quinientos euros, en la plantilla no cuentan ni tan siquiera con especialistas en psicología, tal como relata Camina en su biografía; "lo peor de todo esto es que en este país las Comunidades Autónomas respaldan a estos centros y los ayudan mediante subvenciones con las que los dueños se hacen ricos. La mayoría de sitios están más preocupados por el dinero, que por salvar nuestras vidas. Es tan importante decidir ir, como decidir bien a dónde vas, puesto que si te confundes de lugar podrías salir peor que entras. Hago un llamamiento a todas las Instituciones encargadas de esta enfermedad para que por favor se persiga a todos aquellos Centros, Clínicas y Comunidades Terapéuticas que no sigan el Plan General de Intervención que dicta la ley de establecimientos dedicados a la rehabilitación y reinserción de los enfermos, como yo, de adicción".

Pequeños objetivos y positivismo refuerzan voluntades ayudando ante avatares contradictorios, y las buenas interrelaciones previenen de caídas fatales en el alcohol ese que te hace temblar, quita el sueño, ofusca el lenguaje, deprime, desmotiva, incapacita, aísla, aniquila. El doctor Luis Rojas Marcos subraya que: "el alcohol, la marihuana, los tranquilizantes y las anfetaminas constituyen casi siempre la antesala a las drogas duras, sobre todo en los jóvenes", recalcando que cualquier droga arremete contra los pilares de la familia, desvirtúa la educación y destruye el escenario laboral. La alta burocracia estatal, responsable de la dirección del Estado, identificados plenamente con los intereses de la clase del poder, bien podría diseñar servicios eficazmente estructurados para frenar la creciente "entrega masiva de los jóvenes al alcohol". Suecia, a mediados del siglo diecinueve, era el país con más elevado consumo de alcohol, fue un médico sueco Magnus Huss el que difundió el término alcoholismo. En España, la media del consumo de alcohol por jóvenes es notoriamente superior a la de la OCDE con sus treinta y cinco países, siendo las chicas las más bebedoras. Entre las actividades diversivas del individuo se encuentra el comer sin necesidad, "comer porque sí," y la de beber. El alcohol, "es la única droga que puede producir la muerte cuando hay síndrome de abstinencia", ("Revista de Psicología Insight", 08/04/2015).

En cualquier táctica sectaria existen exclusiones y ataques. En el bosque romano dedicado a la diosa Estímula, doscientos antes de Cristo, "las fiestas se realizaban en honor de Baco, el dios de los Misterios, durante cinco noches cada mes. El vino, las danzas y la oscuridad pronto hacían que se llegara a la orgía. Los participantes que se negaban a dejarse poseer eran inmolados al dios y sus gritos eran ahogados por el estruendo de los cantos y las danzas", recoge la obra editada por Dánae y dirigida por Juan José López Ibor; en tales bacanales los jóvenes no tomaban alcohol. M. Beynon Ray revalorizando facultades y energías de cada cual, escribe: "Los que tienen una buena opinión del alcohol como estimulante deberían ver de cuántas cosas el agua es capaz",

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