13 de febrero de 2018
13.02.2018

Hay que votar en la Universitat

13.02.2018 | 04:15

El próximo día 22 se celebran las elecciones al Rectorado de la Universitat de València. Aunque esa elección siempre es un acontecimiento de gran relevancia, en esta ocasión las circunstancias de la universidad española en general, y de nuestra Universitat en particular, hacen que estas elecciones resulten decisivas para su futuro, condicionando el papel que la institución decana de la enseñanza superior valenciana vaya a desempeñar. Esto es así porque las universidades públicas tienen que hacer frente a retos y escenarios que resultan cada día más exigentes y competitivos, que demandan eficacia en la gestión, ilusión y planteamientos decididamente innovadores. A día de hoy, nuestra Universitat ocupa el puesto 495 del ranking de Shangái, por detrás de la Universitat Politécnica de València (448) y de la Universitat Jaume I de Castelló (463), y mucho más alejada de las universidades con las que tenemos la obligación de compararnos, como son la Pompeu Fabra (239), la Universitat de Barcelona (261), la de Granada (268) o la de Santiago de Compostela (382). Algo falla, considerando que tan cerca como en 2014 estábamos entre las trescientas universidades mejores del mundo.

Y es que con una financiación insuficiente, unas plantillas envejecidas, dificultades crecientes para los jóvenes docentes e investigadores, dada la innecesaria burocratización y la insuficiencia de estímulos en la carrera académica, la consecución de objetivos de excelencia se hace difícil, muy difícil. Difícil, pero no imposible, puesto que otras universidades españolas de menor solera y tradición se han adaptado mucho mejor que la nuestra y nos superan en la clasificación mundial: estamos, pues, obligados a reaccionar, a exigirnos más a nosotros mismos y a conseguir de nuestros gobiernos escenarios financieros y administrativos que no nos asfixien, y que nos permitan ofrecer a la sociedad que nos sustenta unos mejores resultados. Por ello estas elecciones son tan decisivas para toda la comunidad universitaria y para la sociedad en su conjunto. Marcan el momento de poner las bases para un despegue decidido y ambicioso de nuestra primera institución universitaria pública, por su tamaño y tradición.

A estas elecciones concurren tres candidaturas, encabezadas por Mª Antonia García Benau, Vicent Martínez y Mª Vicenta Mestre, actual vicerrectora. La calidad humana y profesional de todas ellas merece una actitud positiva, lejos de las descalificaciones fáciles y en muchos casos injustas, usuales entre bastidores en la vida académica. Habrá que optar por uno de los tres equipos tras una reflexión crítica y exigente sobre la institución universitaria, para compartir un diagnóstico de la situación que padecemos, ver en qué nos hemos equivocado, hasta qué punto hemos incurrido en omisiones o no hemos reivindicado lo que es de justicia con toda la firmeza que procedía. Al propio tiempo, habrá que elegir una ruta para encauzar los retos económicos y sociales que se nos presentan, para garantizar cuanto sea posible los derechos de todos los miembros de la comunidad universitaria. Se hacen imprescindibles tanto un programa claro como un liderazgo fuerte.

Esa concreción y ese liderazgo son precisamente lo que buscamos en los programas electorales y en los actos de la campaña. Y ahora, traspasado ya el ecuador de la campaña, podemos y debemos posicionarnos, tomar partido y apostar por aquella candidatura que estimemos honestamente que está en mejores condiciones para defender el interés general, que cada uno hemos de hacer compatible con nuestros propios intereses, mientras repensamos de forma generosa cuál es la decisión más justa y conveniente para la comunidad universitaria en su conjunto.
En nuestro caso, partimos del hecho de que formamos parte en 2010 de la candidatura de García Benau y estuvimos cerca de recibir la confianza de los electores, pese a lo cual dejamos que el rector elegido prosiguiera su trayectoria en la compleja legislatura 2014-2018. Ante la actual convocatoria electoral nos planteamos con libertad qué candidatura sería la más conveniente, desde el respeto, como se ha dicho, a todos los aspirantes. Nuestra posición y valoraciones podrían haber cambiado en los últimos años, pero lo cierto es que seguimos pensando que las cualidades y competencia de Toni García Benau son las más convenientes para llevar nuestra Universitat al puesto que le corresponde y que estamos obligados a ofrecer a la sociedad valenciana.

Candidata brillante como docente e investigadora, con experiencia de gestión como vicedecana de la Facultat d´Economía, vicerrectora de esta Universitat y secretaria del Consejo de Universidades, su trabajo ha sido siempre bien valorado, con el mérito, no frecuente, de volver a desempeñar sus funciones académicas ordinarias y a disfrutar plenamente de ellas al concluir los nombramientos de puestos de alta gestión.
Ese bagaje de experiencia, estilo y acierto en elegir colaboradores se combina con unas condiciones humanas y de talante personal, como son la ilusión, si no pasión, por aquello en lo que se implica, un optimismo y una proximidad que constituyen sin duda factores fundamentales para poder ejercer con brillantez el liderazgo imprescindible en tiempos difíciles, quitando lastre y transmitiendo entusiasmo y confianza a su equipo para revalorizar la Universitat de València desde dentro y hacia fuera. Toni García Benau nos ofrece una oportunidad que ningún estamento universitario debería desaprovechar, porque es hora de dar un paso certero, capaz de devolver ilusión y esperanza a la comunidad universitaria y ofrecer un mejor servicio a nuestra sociedad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine