15 de febrero de 2018
15.02.2018

Jubilados, pensiones y crisis

15.02.2018 | 04:15
Jubilados, pensiones y crisis

Ya lo tenemos claro; hasta que no se solucione el déficit de la S.S. las pensiones subirán solo un 0,25% anual. Es, según dicen los responsables políticos, la consecuencia de la crisis.

¡Que nos hablen a nosotros de crisis¡. Yo nací en 1929, cuando la mayor crisis mundial explotaba. Para solventarlo viví la crisis de la guerra del 36 y naturalmente la de la postguerra, cuando el hambre, la tuberculosis, la tiña, la sarna y el tifus hacían estragos. Poco después viví la crisis de los 50 cuando el bloqueo mundial a España, con las restricciones de luz y el racionamiento de la comida. Todo se apaciguó un poco con el Protocolo Franco- Perón, el reconocimiento de la ONU y la llegada de los tecnócratas al Gobierno. Pero no duró mucho, porque vino la crisis energética de los 70 por la guerra del Canal y de Israel. Cuando se veía algo de luz vino la Transición que arrasó con la economía. Yo pagaba la hipoteca con intereses al 17%, para que hablen ahora de las clausulas suelo. Cuando empezaba a escampar vinieron los fastos del 92 que entre el AVE, la Expo y los JJOO nos dejaron en la calle. Lo solucionó Aznar vendiendo todo lo que se podía vender de nuestro patrimonio nacional y a otra cosa. Y de repente vino el 2008 con la crisis más espantosa que nos podía amenazar, acabando con el empleo y las reservas de los ciudadanos. Total, como dice la Biblia siempre pasa lo mismo, siete años de vacas gordas y siete de flacas. Una cosa muy sencilla, pero que ignoraban el Presidente de la ceja y su Ministro de Hacienda Pedro Solves, según su célebre debate en TV con Pizarro.

Por eso hay que esperar otra crisis dentro de 15 años, para el año 22, mucho más dura que la anterior, porque cuando más capital hay en juego mayor es la caída. Y cuando nos anuncian que las pensiones se pondrán al nivel del IPC para el 2020 yo pienso que será por poco tiempo, como unos dos años, porque se han acostumbrado a que con la solución del 0,25% nos quedemos conformes. Y eso no es así.

Nosotros estamos jubilados por viejos y no por tontos. Incluso tampoco por viejos, que hay miles de jubilados más jóvenes que nuestros ministros y políticos más destacados. Y naturalmente más preparados, que vienen de altos empleos bancarios y empresariales fruto de ajustes de personal y con una preparación y experiencia profesional que les dan con honda a nuestros políticos, muchos de ellos sin saber lo que es ganarse un duro fuera de la política. Por eso no está lejos el día que un grupo de estos jubilados se decida a hacer un partido que arrastre a los millones de jubiladospara conseguir el poder sin ninguna duda.

Y digo todo esto después de escuchar a nuestros gobernantes que nuestro problema no tiene más remedio que el 0,25%. Eso lo dice un político amortizado que ante un problema responde como en el rugby con "patada a seguir" sin ofrecer soluciones ni alternativas. SI el problema le supera, lo racional es retirarse y dejar paso a alguien que aporte soluciones. Por ejemplo, yo que ya soy un "pelao" en política ofrecía en otro artículo hasta siete medidas para mejorar las pensiones. Pero encogerse de hombros ante los problemas ajenos es obstruir el avance social y hacer un gran mal al partido al que sustenta. De modo que soluciones o dimisiones. Lo pedimos los millones de jubilados.

Lo que pasa es que las crisis no son iguales para todos. Su consecuencia es ampliar la brecha social porque los necesitados malvenden y los acaudalados compran a precios de saldo. Siempre ha sido así, porque la clase media es la que ha de hacer el esfuerzo social. Me acuerdo del programa social de las izquierdas hace tres años. Muchas palabras pero más pobreza, más desahucios y menos ayudas que antes.
Y son los jubilados los que han resuelto el problema nacional a pesar de los recortes, acogiendo a familiares en paro o desahuciados, dando muestrsa de una humanidad superior a la del Estado. Y ese es un problema que hay que solventar, porque las revoluciones vienen de pueblos que han perdido la esperanza en una vida mejor y se ven abocados cada vez a más pobreza. Ya vivimos hace ochenta años la experiencia de las consecuencias de un pueblo desesperado y hay que aprovechar las lecciones de la historia. Pero los que están arriba ni lo saben ni les interesa, Con aumentar su bienestar tienen suficiente.

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