03 de mayo de 2018
03.05.2018

Los medios como freno al poder

03.05.2018 | 00:03
Los medios como freno al poder

«Los frenos y contrapesos al poder: medios de comunicación, justicia y estado de derecho». La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) ha escogido, para la conmemoración del 25 aniversario del Día de la Libertad de Prensa, esta proclama que expresa con nitidez una de las facetas primordiales de los medios de comunicación: la de control del poder, en sus diferentes ámbitos, aunque sobre todo político, y el velar por esa equidad social evitando un posible abuso o descontrol del citado poder.

La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano, apuntaba con certeza el filósofo y escritor francés Voltaire, buen conocedor del alma de sus coetáneos. Ese afán de dominar se ramifica sin pudor si no emergen cortapisas, de no existir controles que impidan esa expansión desmesurada. Como apuntaba otro escritor, en este caso español, Francisco Umbral, «el periodismo mantiene a los ciudadanos avisados y al Gobierno inquieto».

«El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes», sentenciaba el polifacético Marco Tulio Cicerón hace más de 2.000 años. Ese rol de buen ciudadano recae, en parte, en los profesionales del periodismo, como recalca la Unesco. Si nos cansamos de leer y de escuchar casos de corrupción real y presunta y nos parecen excesivos, resultaría inimaginable la cifra de aquellos que se producirían de no difundirse esos hechos y esas denuncias, de no existir periodistas que los investiguen o de no haber medios con la suficiente pujanza y credibilidad como para publicarlas.

Y ya no solamente corrupción, sino también todo tipo de abusos. Esa «inquietud» a la que aludía Umbral del gobierno supone una enorme contribución al respeto de las leyes y a promover la transparencia y dación de cuentas. En una reciente conferencia, Borja Colón de Carvajal, jefe del Servicio de Innovación de la Diputación de Castellón, reivindicaba la importancia de la comunicación empresarial e insistía en la relevancia de que los periodistas que trabajan en este segmento «vuelvan a hacer creer que la comunicación es necesaria en las empresas».
Una proclama similar podría realizarse respecto a los medios. Hace falta esa pedagogía para recuperar la credibilidad y, sobre todo, para que la sociedad valore el carácter fundamental de disponer de diarios, canales de radio y televisión y, en general y al margen del soporte, de medios que la nutran cada día de la información que necesita para guiarse y forjarse su visión de la realidad. Y, como hoy reivindicamos por indicación de la Unesco, para que ejerzan de frenos y contrapesos del poder.

Una mayor penetración y difusión de los medios supondrá una barrera de mayor consistencia para frenar abusos o para disuadir de cualquier intento de cometerlos. Hoy los periodistas apelamos a la libertad de prensa, a la defensa de la independencia profesional. Del mismo modo, recordamos a quienes, en esa faceta de buen ciudadano a la que aludía Cicerón, sacrifican su vida o su seguridad y consagran su tiempo y energía. Lo hacen infundidos de esa ilusión, de ese ánimo, de esa profesionalidad por mejorar su sociedad aportando la mejor información posible. La de mayor utilidad, la de menor accesibilidad en muchos casos y, en otros, la que más incomoda al poder. El 3 de mayo también subrayamos que el periodismo es necesario.

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