JULIO BUSTAMANTE
Uno creía ingenuamente que con el correr de los tiempos y el silencio discreto propio de las costumbres de esta época global esta clase de tipos había pasado a mejor vida. Pero he aquí que el otro día mi buen amigo y pianista Julio Serrano me hizo reparar en uno de estos especímenes, y no contento con mostrármelo desde una distancia prudencial pasó a contarme con todo lujo de detalles en qué consistía su temor a toparse con él en el momento más insospechado. Me animó incluso a que le hiciéramos juntos una canción. Como quiera que la idea de abordar un tema costumbrista me pareció una buena idea para ambos, al cabo de los días terminé haciéndolo. Más tarde se me ocurrió que, como relato que es, valía la pena publicarlo como tal. Así pues, ahí va; contado en la primera persona de mi amigo.
Cada vez que bajo al bar de la esquina, lo cual es como decir la oficina, no puedo evitar pensar si me lo voy a encontrar. Corro siempre el mismo riesgo. A veces, antes de entrar, ya lo escucho desde fuera con su voz de justiciero; y cuando me ocurre eso allí mismo paro en seco y vuelvo sobre mis pasos: el charlatán está dentro... Lleno de arrepentimiento cambio de establecimiento. De momento me he librado del tormento, pido algo y lo celebro. No puedo ver a ese tipo, lo he aguantado ya durante demasiado tiempo, y aunque no le tengo miedo me invade el desasosiego sólo con verlo de lejos.
No soporto oir su verbo, repasa todo el temario desde la política al sexo. El charlatán habla y habla, le sobran los argumentos ... Por si tú no lo sabías, allí donde tú lo ves él ha estudiado Derecho, y también te explicaría paso a paso, detalladamente, si tú no anduvieras con prisas ya de buena mañana, qué cosas conviene hacer para llevarse hasta el lecho a una chica diferente, por lo menos, una vez a la semana. En más de una ocasión lo ha hecho incluso con dos. Pero bueno, al fin y al cabo él es todo un caballero y eso precisamente es lo que le impide hablar más de lo debido... La próxima vez que te encuentre le tienes que recordar que te cuente aquello que le pasó aquella vez, ya verás tú lo que es buen ... Por su parte él no tiene ningún inconveniente en que algún afortunado que lo quiera escuchar aprenda de su talento.
Y aquí dejo, con más o menos justicia al relato de mi tocayo, la historia sobre este figura. La cosa no es para menos.