EDITORIAL
La presentación en la Feria de Muestras de Valencia de Mariano Rajoy como candidato por el Partido Popular a las próximas elecciones generales representa, con toda claridad, el peso y la proyección que ha obtenido Francisco Camps dentro de las filas del PP. El hecho de haber convertido a la Comunitat Valenciana en un granero de votos fundamental para intentar el asalto del Gobierno central y el apoyo recibido por el líder de los populares, plasmado en el acto de ayer, le configura, indudablemente, como uno de los barones con mayor influencia en la sede de la calle Génova. Este hecho, además, alimenta la incógnita sobre el futuro papel que podría jugar Francisco Camps en la política nacional. Es algo que, en gran medida, dependerá de los resultados que Mariano Rajoy obtenga el próximo mes de marzo y si logra o no desplazar definitivamente a los socialistas del palacio de la Moncloa. En cualquier caso, no es ésta la única incógnita que deben desvelar los populares valencianos, ni la más inmediata que deberán superar. Antes tendrán que afrontar la composición final de la candidatura con la que concurrirán a las elecciones generales, especialmente por la provincia de Valencia y el puesto que en la misma ocupará la alcaldesa Rita Barberá. La respuesta a este interrogante será una de las claves para conocer las aspiraciones del partido de Camps en Madrid, pero sobre todo para conocer los planes de futuro que el PP tiene en la capital del Turia.