MANUEL MUÑOZ
Lo dijo Inmanuel Kant: «El tiempo y el espacio son formas a priori de nuestra sensibilidad». Quiere eso decir, entre otras cosas, que no por mucho madrugar amanece más temprano. Y aplicado al PSPV-PSOE, estoy por reiterar lo que he sugerido alguna vez: que puede que quien acabe llamado a suceder al defenestrado Ignasi Pla, e incluso quienes finalmente entren en la contienda no se encuentre(n) entre los nombres que se han dado hasta ahora. Y menos aún entre los que se proclamaron con mayor o menor rotundidad en los primeros momentos tras la estrepitosa derrota de los socialistas valencianos frente al PPde Francisco Camps el 27 de mayo.
Viene esto a colación de que el portavoz adjunto del PP en las Corts, Ricardo Costa anunció ayer en su intervención las aspiraciones del síndic del grupo socialista, Ángel Luna, a ocupar la ahora vacante secretaría general del PSPV. Muy bien visto, desde luego. No obstante, algunas otras personas lo habían dicho antes, como por ejemplo, Juan Ramón Gil, director de Información de Alicante, y quien escribe estas líneas (Los otros, 25 de octubre).
Así pues, Ángel Luna aspirará al cargo. Muy probablemente. ¿Y tiene posibilidades? Yo diría que lo que tiene son ventajas: está colocado en el mejor lugar y el mejor momento para ello (tiempo y espacio, Kant, recuérdese), y no lo va pregonando por las esquinas, pues hasta el momento no ha dicho sobre el asunto esta boca es mía.
¿Hay otras opciones? Hombre, además de lo ya archisabido no falta quien dice que la posible candidatura de Joan Calabuig como la auténtica del presidente de la gestora, Joan Lerma, podría ir acompañada de la combinación con la secretaria de Estado Leire Pajín, ojito derecho de José Luis Rodríguez Zapatero, como candidata a la Generalitat. Y tampoco faltan quienes intentan empujar a la diputada Ana Noguera a que se lance, si bien esta ha dicho que con el escaño, su hija y sus poemas tiene por ahora demasiados frentes que atender.
El momento adecuado para que se empiecen a configurar las candidaturas es el día siguiente a las elecciones de marzo. Y de su resultado dependerá, entre otras cosas, que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, meta mucho, poco o nada la cuchara en la olla en que se cuecen las opciones de futuro del PSPV.