PEDRO MUELAS
Hay que reconocer que el engranaje que une perfectamente al Consell con su partido es mucho más operativo que el del Ejecutivo de Zapatero y la candidata Teresa Fernández de la Vega con su gente en la Comunitat Valenciana. Lo digo en esta ocasión -no es ninguna novedad, claro- por dos razones: 1. De haber un buen mecanismo de comunicación, a nadie se le hubiera ocurrido montar una cena de la vicepresidenta y el vicepresidente económico, Pedro Solbes, con empresarios valencianos la misma jornada en que se celebraba la Noche de la Economía Alicantina, la noche aciaga de Camps, con lo que le daban una excusa perfecta para no acudir. De ahí que se queje amargamente la gestora que preside Joan Lerma. 2. El Ejecutivo de Madrid no tiene, de momento, tanto peso entre los representantes empresariales como el de Valencia, que ha conseguido, que consiguió, efectivamente, a golpe de teléfono móvil que muchos de los invitados por la vicepresidenta no acudieran al encuentro del martes.
Al margen de que el Consell en este momento ya sabe exactamente quiénes sí que estuvieron y qué fue lo que dijeron y qué les contaron, los que siguieron las insinuaciones del poder de aquí se perdieron una buena oportunidad de escuchar cuanto les contó, con datos sobre la mesa, y les anunció Solbes, y también de explicar
-luego que no se quejen- ante los dos vicepresidentes cuáles son las razones de su agravio o de su sentimiento de estar discriminados.
LA FOTO DE BERTARELLI Pero es que no se puede estar a todas. El dueño del Alinghi, Ernesto Bertarelli, tuvo una reunión oficial al día siguiente de conocerse que el juez de Nueva York desmontaba el paripé del Club Náutico Español y le daba la razón al Oracle, con lo cual se anulaba todo lo avanzado, por ser breves, para la próxima Copa del América en Valencia. La situación es muy crítica, como todo el mundo sabe, porque lo hicieron muy mal inventándose un club, con anuncio con foto de Camps incluida, como si nadie se hubiera leído las normas de la Copa del América y como si aquí no hubiera clubes náuticos con tradición y que hayan organizado regatas. El caso es que, en ese momento de crisis, ¿con quién del consorcio se fue a reunir el propietario de la Jarra de las Cien Guineas? Pues con los que están más a mano, con Camps y con Barberá. ¿Con quién se hizo una foto de esas como diciendo que no pasa nada y que todo va bien, todos para uno y uno para todos? Pues con Camps y Barberá. ¿Dónde estaban los paganos del Gobierno de España? Pues Antoni Bernabé, liado con el secuestro de funcionarios de la cárcel de Picassent, y la vicepresidenta, reuniéndose con los dueños y responsables de las teles de toda España para intentar atajar que la telebasura propicie, además, los homicidios? que ya tiene narices la cosa. Y Pérez Casado? en el paro. No pasa nada. Las cosas son así: cuando ganó el Desafío Español su regata, ¿quién estuvo allí para hacerse la foto? Efectivamente, los de antes. ¿Y quién no estuvo? El ministro, entonces, Jordi Sevilla.
LA FOTO DE ROMA Digo yo que, en algún momento, el presidente del Consell debió sentirse Alfonso el Magnánimo en la corte papal de Calixto III para entrar en San Pedro y pretender colarse en las primeras filas para salir en la foto, pese a que el jefe del protocolo del Vaticano le iba estirando de la bocamanga para que no avanzara más puestos de lo que le correspondía, porque de lo contrario no se entiende la pérdida de ese autocontrol que le adorna y el numerito de indignado que nos dejó a todos estupefactos.
LA FOTO DE ALICANTE Un buen estar que también perdió cuando el presidente de la cámara alicantina, Fernández Valenzuela, le cantó las cuarenta delante de 600 invitados. Un desconocido presidente que volvía así a dejarnos perplejos. ¿Tendrá que ver la proximidad de las elecciones generales, o habrá otra razón?
Otra bronca
Sigan atentos la pantalla del conflicto que está en algo más que ciernes de la tala de pinos que frena las obras del trasvase del Júcar-Vinalopó. La conselleria descubrió que podía tener la llave de la licencia y con ello un instrumento fundamental para paralizar o no el avance del acueducto al que se opone la Generalitat Valenciana por ser un proyecto del Gobierno de España. El asunto acabará en los tribunales.
De Bosnia
Con dos años de servicio en misiones en un territorio tan peligroso como Bosnia, un militar del ejército español ha ido a sufrir un grave accidente en la pequeña carretera que une Bétera con San Antonio de Benagéber, y que con el crecimiento urbanístico desordenado ha pasado a ser altamente peligrosa. La conselleria lleva años anunciando su desdoblamiento, pero nunca lo hace.