EDITORIAL
Eta ha vuelto a matar. La organización terrorista asesinó ayer al guardia civil Raúl Centeno y dejó en coma a su compañero Fernando Trapero, durante el tiroteo ocurrido tras un encuentro fortuito en la localidad francesa de Capbreton, entre los etarras y los agentes que los vigilaban. Este asesinato se produce un día después de que la Audiencia Nacional condenara por pertenecer a ETA a 30 de los 52 -otros 17 irán a prisión también por colaboración con la banda terrotista- procesados de la izquierda abertzale en el caso Ekin. La respuesta por parte de todas las organizaciones democráticas no podía hacerse esperar y así ha sido. La gran mayoría de los partidos políticos, organizaciones sindicales y empresariales, tras reunirse sus representantes en elCongreso de los Diputados, firmaron una declaración conjunta de condena al atentado. La declaración, además, contiene una mención expresa de apoyo «al Gobierno para derrotar a ETA» y de respaldo a todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a los componentes de la Administración de Justicia «en la lucha contra el terrorismo». Un avance significativo y necesario de unión contra la banda armada que se produce por vez primera en la presente legislatura, después de los contínuos desencuentros entre el PP y el PSOE, cuyo último capítulo se escribió en la manifestación convocada por la AVT el sábado de la pasada semana. La declaración signada ayer en la institución en la que reside la soberanía popular, el Congreso de los Diputados, constituye la única salida posible para derrotar a ETA.