Levante de Castelló, Almassora
El fin de semana de la Mare de Déu del Roser, y de manera especial cuando es el primero, supone un desgaste demasiado considerable como para pensar que no va a pasar factura. La jornada del domingo es por ello motivo de descanso para aquellos que no han desperdiciado ninguna hora, a costa de pasar de puntillas por las celebraciones dominicales. Pero el programa está empeñado en no dejar que nadie respire, y una de las novedades más atractivas de este año ha sido el encierro de toros embolados.
Los astados, de la ganadería de Óscar Llorens, El Pincho, salieron ya embolados desde el extremo norte de la calle San Marcos, y en veloz carrera atendieron el cite de los aficionados que llenaban ambos lados del trayecto hasta girar por la calle Alcora y, casi de inmediato, en un peligroso y cerrado cuatro, por Trinidad hasta acceder al recinto de la Vila.
Esa pasión que despierta todo lo taurino parece no tener fin. Cada año son más las peñas que destinan parte de su presupuesto al patrocinio de toros, aunque para ello tengan que unirse con otras agrupaciones ante la imposibilidad de ampliar el calendario festivo. Pero, sobre todo, es en los más pequeños donde se garantiza el futuro de la fiesta. De nuevo, el encierro infantil por las calles del casco antiguo de la ciudad permitió comprobar que los niños quieren emular a sus padres, algunos con singular acierto.
Toros, protagonistas
Los toros siempre han sido protagonistas de las fiestas de Almassora, pero nadie olvida que el origen de estas celebraciones es religioso. En el caso de la Mare de Déu del Roser, cuentan los ensayos de Enrique Beltrán Manrique que obedecía al final de las vacaciones de verano y antesala del duro invierno en que los agricultores tanto trabajo desempeñan. Inicio de una campaña y encomendaciones a la virgen para que la cosecha sea todo lo exitosa que merece la abnegada labor de sus gentes. Ayer era ese día, que a primerísima hora de la mañana fue anunciado con el alegre volteo general de campanas. Por la tarde, nadie faltó a la devota cita con la patrona en la parroquia de la Natividad. Y después de la misa, oficiada por mosén Joaquín Guillamón, la solemne procesión presidida por la Reina, María Peris Ballester, y las damas de su corte de honor.