Vicent Borrull, Castelló. La emoción del acto religioso y festivo subió de tono, cuando se llevó a cabo la ofrenda de los ramos de flores en el presbiterio del templo, por parte de las reinas de las fiestas, que manifestaron su fervor en la viva emoción de sus rostros, que llegaron a empañarse de lágrimas, transmitiendo su devoción a las personas que las rodeaban en el altar mayor. Tras la Colla de dolçainers , abrían el cortejo los componentes de la asociación de barreros, que portean la peaña de la Patrona. Les seguían las ofrendas de numerosos devotos que a título particular se asociaron al cortejo. Cabe decir que todos los asistentes fueron vestidos con los trajes típicos dieciochescos o con las genuinas blusas de labradores, tan características de la fiesta magdalenera. Desde el primer momento la plaza del santuario acogió a una gran cantidad de público así como el andén central de Camí del Lledó, en una continuidad del itinerario abierto en la plaza Mayor. Fue muy numerosa la presencia de niños y niñas pertenecientes a grupos escolares, estatales y privados, de la capital, que formaron dos hileras, portando ramos de claveles de colores amarillo, rojo y blanco, como el resto de los participantes en el desfile, a fin de conformar el diseño del tapiz que orlaba, la imagen de la Patrona. Según fuentes de la organización, desfilaron más de veinte colegios. El encanto y el salero comunicativo de los pequeños, también ataviados con los ropajes típicos festeros, despertó la simpatía del público, en numerosas expresiones de saludo y complicidad. Centros regionales Tras ellos hicieron acto de presencia, los representantes de los grupos de los centros regionales de España, establecidos en la capital de la Provincia. Vestidos con sus atavíos peculiares mostraron su integración absoluta con los festejos y las devociones más significativas. Comparecieron parejas de los Centros Aragonés, Andaluz y Gallego y Casa de Murcia, con la presencia de las reinas de las fiestas y sus cortes de honor. Fue especialmente significativa la presencia de las Asociaciones de paises del Este de Europa que, como en años anteriores manifestaron su unión con la ciudad que les ha facilitado trabajo y acogida. El colectivo siguiente, fue el de las personas venidas de los grupos periféricos de la ciudad, que vinen la común fe a madona Santa María del Lledó. Cabe citar a la asociación de Mujeres «La Torreta», Asociación «La Choquera» y grupos San Bernardo, Racó Mercader, Vecinos «Els Mestrets» y Grup Illes Columbretes A continuación formaron diversas escuelas de danza y grupos folclóricos, conformando una verdadera cabalgata de tipismo. Algunos de estos grupos prestan una especial colaboración en la Serenata a la Mare de Déu como El Forcat, o el Grup Castelló. Con ellos hizo acto de presencia El Grup Illes Columbretes. Y sin salir del ambiente musical, es obligado reseñar la presencia de las corales Vicent Ripollés y Juan Ramón Herrero. Les colles festeres compusieron un muy amplio grupo de participación de más de 30 grupos, con una media de 20 parejas por colectivo, que asimismo honraron a la Mare de Déu. Tras ellos fue el turno de los componentes de Festes de Carrer, Dansants del Corpus y cofradías religiosas, que a su vez dieron paso a los entes vinculados entre los que destacaron La colla del Rei Barbut, la Colla Bacalao y la Germandat dels Cavallers de la Conquesta, con Violant d'Hongria y sus Dones de Companya ataviadas con el vestido de castellonera y tocadas sus cabezas con mantilla de blonda, como llevaron todas las mujeres que participaron en el amplio cortejo. El penó de la Conquesta abrió su presencia, del mismo modo que los distintos estandartes encabezaron los cortejos de las 19 gaiatas en las que damas y madrinas lucían el tradicional traje de castellonera resaltado con la elegante y reverente mantilla de blonda. El público que llenaba el itinerario, en una tarde nublada y fría, aplaudió el desfile, que en muchas ocasiones se vio contrapuntado por músicas de dolçaina y tabal y bandas de música, que animaron la marcha. Un colectivo muy interesante fue el que formaron las reinas y damas varias localidades de la provincia que se asociaron a la cabalgata floral y luego las de la Magdalena del año anterior que, siguen vinculadas a la fiesta y que en este año, también demostraron su amor a la Lledonera y su unión a la tradición de su pueblo. Tras de ellas, las reinas de las fiestas falleras de Burriana, y las de la huerta de Murcia y Falleras Mayores de Valencia, en un vinculo mediterráneo de hermandad festiva. A medida que los oferentes iban llegando a la explanada del santuario pasaban por delante del gran mural donde estaba representada la Mare de Déu del y depositaban sus ramos ante él los cuales eran recogidos por los encargados de tal menester vestidos con el traje de «setí», e iban colocándolos en la parrilla dispuesta al efecto formando un hermoso y polícromo tapiz de flores, que llenó de grato aroma la explanada. Ya tarde y anochecido, cerró el cortejo la presencia de las reinas de las fiestas y su corte de honor. Berta Blasco y María Mulet a la que daba el brazo el alcalde de Castelló vestido de setí como en años anteriores, fueron despertando las simpatías de todos los presentes que las aclamaron con sus aplausos. El ejemplo del alcalde, al parecer, ha cundido en algunos miembros del consistorio que también participaron en la ofrenda. La Banda Municipal cerró el cortejo, con sus animoso pasodobles festivos. Una vez las reinas llegaron a la basílica, fueron recibidas por miembros de la real Cofradía y por el Prior Vicent Agut en el presbiterio donde oraron ante la patrona. La emoción subió de grado en las dos reinas y en muchas de las madrinas y damas que las acompañaron y fue patente en los rostros, no se recató en que brotaran las lágrimas de sentimiento. Finalmente, la escolanía interpretó els Goigs y de Revest y Ripollés y la Salve popular.