Los partidos amistosos de pretemporada son tan sólo eso, amistosos en los que no se debe sacar conclusiones precipitadas. Con el primer partido importante de la temporada, la eliminatoria de Europa League, a veinte días vista y inmersos en dobles sesiones de entrenamientos repletos de carga física, el Villarreal fue derrotado por la evidencia. El Girondis de Burdeos tiene la competición oficial a la vuelta de la esquina, la liga francesa arranca el próximo fin de semana, por lo que el conjunto de Laurent Blanc lleva más rodaje que el submarino.
Así,pese a los dos goles encajados si de algo sirvió el choque de ayer fue para que el conjunto villarrealenses empezase a mostrar su nueva imagen. Por encima del resultado, si hay algo que se pueda rescatar de los noventa minutos disputados sobre el césped del estrecho estadio del Honor de Royán es la presión y velocidad que intentaron desplegar, y lograron en algunas fases del juego, los de Ernesto Valverde.
Desde el primer minuto la presión fue la tónica predominante. El campeón francés dio una lección al Villarreal de como se debe asfixiar la salida de balón del rival. Así, y aprovechando la lentitud inicial de la defensa y los balones a la espalda de un Iván Marcano muy activo en ataque pero en ocasiones perdido en la zaga, el Girondins asedió la meta amarilla defendida por Oliva en el primer tiempo.
Cuando parecía que la entidad de la Plana Baixa se estaba metiendo en el partido, Llorente tuvo en el minuto 16 la primera ocasión de gol fruto de la presión, llegaría el primer gol francés obra de un Bellion que, solo ante Oliva, no erró. Cinco minutos después de la diana de la escuadra local llegaría una acción que podría haber dado la vuelta al guión establecido. Diarra cometía un claro penalti, que el colegiado no señalaría, al despejar con el brazo el esférico dentro de su area.
Tras el descanso empezaría el carrusel de cambios típico de estos partidos. Con el paso del tiempo el Villarreal fue metiéndose en el partido y adueñándose del esférico. La mayor posesión del balón se tradujo en ocasiones de gol. La pizarra de Valverde empezó a dar sus frutos en ocasiones a balón parado y, primero Godin y luego Llorente rozaron un gol que estuvo a punto de lograr Pereira tras estrella el cuero en la madera.
Sin embargo y cuando mejor estaba jugando los de Valverde, sería Menegazzo en el minuto 71 tras una falta botada por Gourcuff y adelantándose a una zaga amarilla algo aletargada, quien lograría el que, a la postre, sería el último gol del partido.