MARIOLA TÀRREGA CASTELLÓ
La calle Mayor, la calle Enmedio y la calle Trinidad se han llenado de locales comerciales vacíos en los últimos meses a causa de la crisis. Hasta 5.000 o 4.000 euros al mes han llegado a pagar los comerciantes por los locales más grandes del centro de Castelló. El descenso del consumo generalizado ha provocado que muchas tiendas no tengan liquidez para poder hacer frente a sus alquileres. Por ello, algunos comerciantes han empezado a renegociar los precios de las mensualidades a la baja, no sólo en el centro de la ciudad sino también en los centros comerciales que han llegado a los 1.000 euros por local, tal y como publicó Levante de Castelló.«Después del verano esperamos que más comercios cierren en el centro de Castelló» lamenta el presidente de la Asociación Provincial del Pequeño Comercio. De hecho, muchas tiendas ya tienen colgado el cartel de liquidación por cierre.
El comercio de Castelló ha pasado un verano duro. La bajada del consumo ha afectado a casi todos los sectores: ropa, muebles, calzado, o joyería. Las rebajas tampoco han ido como se esperaba. La gran mayoría de las tiendas habían puesto sus esperanzas de venta en la reducción de precios.«No es que no se haya vendido, sino que no hemos vendido todo lo que queríamos» explican desde la Asociación del Pequeño Comercio. La actual coyuntura económica ha provocado una contención del gasto medio de cada ciudadano. El miedo al paro o a que empeore su situación económica personal ha hecho que muchos opten por ahorrar en gastos más secundarios.
De este modo, el comercio dedicado a la alimentación parece ser de los pocos que capean la crisis . « Se puede decir que no nos ha afectado la crisis» afirma el presidente de la Unión de Vendedores Ambulantes de Castelló (UDEVA). Todo parece apuntar a que los mercados tradicionales, como el Mercado del Lunes, el mercadillo en Burriana o Almassora, atraen ahora a muchas personas que buscan precios más baratos que en las grandes superficies comerciales del centro de la ciudad.
Quienes no pueden hablar de buenos datos son los comerciantes de sectores como el mueble, la confección o la joyería. «La gente ya no compra un salón entero o una habitación completa, tan sólo vendemos muebles sueltos y con importantes rebajas» comentan algunos empresarios del sector.