Segunda entrada, segundo incidente. Así es como se saldó la internacional Entrada de Toros y Caballos de Segorbe de ayer martes. Una joven que se apartó demasiado del público para realizar una fotografía del evento fue golpeada por el caballo que abría paso en la Entrada, «Planchao». El susto ocurrió frente a la «curva», donde se une la calle Colón con la calle Valencia.
Tal como ha explicado el concejal de Festejos Taurinos de Segorbe, Vicente Hervás, todo «ha quedado en un susto» y la joven –que no era de Segorbe– no ha sufrido daños. Con todo, y tras ser arrollada, la mujer fue trasladada hasta el Hospital complementario de Segorbe para tenerla en observación porque sufría «algunos mareos del golpe, aunque ya ha sido dada de alta», confirmaba ayer por la tarde el concejal.
Fuera del «susto» en la curva, la segunda de las entradas segorbinas discurrió con normalidad. A las dos en punto de la tarde, el disparo de la carcasa daba inicio a la segunda de las siete entradas en la que, desde la plaza de los Mesones, los doce caballistas han agrupado y arropado a la perfección a los seis morlacos de la ganadería de Germán Vidal que salieron de la calle del Argén, para comenzar la bajada y recorrer los alrededor de 500 metros que distan desde la salida hasta la plaza de la Cueva Santa.
En el primer tramo, los seis toros han bajado perfectamente agrupados hasta la altura de la iglesia de Santa María, donde cuatro de los astados han encarrilado la cabeza de la Entrada. Esto ha provocado que ya durante todo el recorrido la Entrada haya ido cortada en dos partes diferenciadas, con cuatro reses delante y dos toros y el manso por la parte de detrás, haciendo que no fuese todo lo espectacular visualmente que cabía esperar.
Ya a su paso por la curva –donde ha sido arrollada la joven– se ha podido observar el distanciamiento entre los caballos, sobre todo por el lateral derecho, donde los caballistas intentaban agrupar en vano la manada de los astados que, hasta la llegada a su destino han ido separados.
Por otra parte, el joven caballista, Ramón Ardit, que sufrió ayer una fractura de clavícula al caer del lomo de su caballo, «Pulpillo» al resbalarse en la altura de El Estrecho, ya está en casa recuperándose.