El Villarreal CF se estrenó con éxito en su primer partido de la Europa League al doblegar por la mínima al Levski de Sofia en un encuentro que volvió a estar marcado por la lluvia. El triunfo de los amarillos deja al submarino como líder de su grupo en compañía del Salzburgo.
La noche de ayer era más propicia para una cena romántica a la luz de unas velas y con la chimenea bien prendida que para la práctica del fútbol. Si el pasado domingo ya fue complicado que la pelota circulara como mandan los cánones de este deporte, lo de ayer fue peor, pues a mediados de la primera parte, la lluvia, que ya había castigado duramente estos pagos durante la tarde, volvió a descargar con crudeza, convirtiendo el partido en todo menos en un espectáculo.
El entrenador del Villarreal, Ernesto Valverde, apostó por introducir en el conjunto titular a jugadores que en El Madrigal no habían participado todavía, caso de Nilmar, Marcano, Bruno y Pereira. Los cuatro fueron titulares en un partido que exigía, precisamente, cambios respecto al encuentro contra el Real Mallorca, no porque la formación de la Plana Baixa no hubiese practicado un buen juego sino porque el mes que le espera al submarino da miedo con sólo pensar en la concatenación de adversarios que tendrá enfrente.
Por su lado, el preparador del conjunto búlgaro, Ratko Dostanic, consciente de que esta fase de grupos diferencia muy bien los encuentros de casa y los de fuera, apostó por un once de inicio muy conservador, con sólo un hombre en punta y otro efectivo que realizaba funciones más de centrocampista que de delantero.
Un segundo tiempo decisivo
Salvo un chut, como pudo, de Pereira y un remate sui generis de Gonzalo no hubo grandes ocasiones en la primera mitad, donde tampoco el Levski inquietó apenas. Todo iba a decidirse en el segundo tiempo, donde jugar iba a ser más complicado todavía porque el líquido elemento no cesaba en su empeño por aguar la fiesta de El Madrigal.
En el inicio del segundo tiempo, el Villarreal salió decidido a poner cerco a la portería defendida por Petkov. Salió bravo el equipo local y pronto dispuso de la mejor ocasión para marcar. Pereira pisó el área pequeña y, tras driblar al meta búlgaro, el gol parecía cantado.
Sin embargo, le jugó una mala pasada el agua acumulada más su control de la pelota y el gallego erró cuando había logrado lo más difícil. El cuero golpeó en el palo y lo sacó la defensa. Poco después llegaron otras dos oportunidades para adelantarse en el marcador, con un lanzamiento de Eguren por encima del travesaño y varios intentos de remate sin éxito desde el área.
Pero quien la sigue, la consigue, dicen. Así que en una acción rápida de Rossi por la izquierda, que había sustituido a Pereira, el italiano cruzó el cuero para Nilmar, que entraba desde atrás. El sutil toque del brasilero acabó en la red de Petkov para alegría de los presentes y del propio autor del gol.