Las familiares y queridas figuras de los gigantes y cabezudos centraron ayer la atención de los niños y mayores en la segunda jornada festiva de Benicàssim. La plantà de estas figuras permitió que por la mañana los que acudieron al recinto ferial se acercaran a las máscaras y figuras que miraban con seriedad a los pequeños osados que se les acercaban escudados en sus progenitores o abuelos. Por la tarde se celebró la V Trobada de Gigantes, que recorrió las calles del centro del pueblo sin que la lluvia que estuvo presente en los días previos al inicio de fiestas apareciera, lo que dio vistosidad al desfile.
Mientras los mayores repartían su tiempo entre su afición a la pesca, en el V Concurso de Pesca Ciudad de Benicàssim, celebrado en la playa de Heliópolis o presenciando el primero de los encierros taurinos, los pequeños se acercaron a ver a sus amigos «els gegants». Amigos con los que compartieron por la tarde el desfile. Una desfile en el que tuvieron como compañeros la música de las charangas y las notas de los bailes regionales de las agrupaciones participantes en la Trobada Cultural de Danzas, que congregó a los participantes en el Teatro.
En su interior, el consistorio ofrece a los más pequeños de la casa un programa festivo repleto de actividades para que no se aburran y disfruten al máximo de estos días. El acto reúne a diferentes grupos venidos de localidades vecinas, que consiguen congregar con sus bailes a niños y mayores.
La tarde noche continúo por la senda de la música, en esta ocasión con un pasacalle del grupo de baile inglés The Dolphin Morrissmen, de Notthingham, a lo largo de la arteria principal del municipio, la calle Santo Tomás, que toma el nombre del patrono que da nombre a las fiestas.
Fernando Rey fue el encargado de amenizar el baile cena que se celebró en el recinto festero. Mientras, la Banda de Música De Benicàssim, actuaba en la plaza de la Iglesia, amenizando la espera a quines acudieron al toro embolado.