La Diputación de Castelló logró ayer encrespar los ánimos del equipo de gobierno de les Alqueries, del PSPV, al ningunearles abiertamente (en presencia y a través de una nota de prensa) al abordar los avances que se están realizando para retomar las obras de la Casa de Cultura del municipio, paradas desde 2001 por un proceso judicial con la anterior adjudicataria. El consistorio y la administración autonómica han tenido que ir, necesariamente, de la mano en todo el proceso, desde hace más de 10 años, ya que los mecenas del proyecto son, tanto la Diputación como la Generalitat, aunque este recorrido no siempre ha sido un camino de rosas.
Visita sólo para el PP
Las quejas saltaban de nuevo esta semana cuando el martes, el diputado de Cultura, Miguel Ángel Mulet, giraba visita a las obras paradas del edificio en compañía del portavoz de los populares en el ayuntamiento, Pascual Arrufat, visita a la que no se invitó formalmente a los responsables municipales, aunque sí se «coló» el edil de Urbanismo, Vicente Bodí, que no había sido invitado.
Era ayer jueves cuando el servicio de prensa de la diputación se hacía eco de la visita asegurando que la diputación había sido «el gran valedor de este edificio» y poniendo el acento en que desde que se resolvió el contrato con la anterior adjudicataria había sido la administración autonómica y sus técnicos quienes «comenzaron a estudiar el estado actual del edificio y el coste de la finalización del mismo».
Nada se dice sin embargo en la nota de que son, precisamente, los técnicos del consistorio los que están realizando el proyecto modificado para poder aprovechar lo que ya hay de pie en el edificio y poder así sacar a licitación unas obras que adecúen la infraestructura que lleva 8 años echándose a perder y completen el edificio. Desde el equipo de gobierno de les Alqueries no quisieron hacer ninguna declaración al respecto ni de la visita de Mulet «en solitario» a las obras ni del comunicado en el que se recordaba, exclusivamente, los esfuerzos de la administración autonómica. Sin embargo, era patente el enfado de los socialistas ante un desencuentro que arrastran desde hace años.