13 años después, el sargento de la Guardia Civil destinado en Burriana José Morata Gargallo podrá volver a vestirse su estimado uniforme verde de la Benemérita. Tras casi 30 años de lucha por la el derecho de asociación en «el cuerpo», que le costó la expulsión en 1997, Morata ha conseguido, con la ayuda del partido UPyD, que el Parlamento inste al Gobierno a su readmisión.
La proposición no de ley, que ha sido aprobada por todos los partidos, insta al Ejecutivo a la readmisión de los agentes de la Guardia Civil expulsados por solicitar el derecho de asociación amparado en el artículo 22 de la Constitución Española, y que ya fue reconocido en la Benemérita en 2007. La propuesta pide al Gobierno que reingrese a Morata, y a otros tres afectados, en un periodo de seis meses, aunque una enmienda del PSOE y apoyada por el PP solicita que cada caso se estudie en particular.
Morata, que reside con su familia en Benicàssim desde hace muchos años y que ha sido miembro fundador de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) que ahora tiene 36.000 afiliados en toda España, mostró a Levante de Castelló su satisfacción por el apoyo del Parlamento. «La moción obliga al Gobierno a que estudie mi readmisión, y creo que en mi caso, será positiva», explicó Morata, al tiempo que aseguró que se deberá reincorporar a su puesto en la comandancia de Burriana.
La AUGC también mostró ayer su alegría por la demanda del Parlamento. «Con esta decisión se cierra un capítulo histórico como es la lucha por el reconocimiento del asociacionismo en la manifestación», manifestaron. Según AUGC «los guardias civiles han mantenido una constante lucha por sus derechos civiles y laborales. Y lo hicieron a pesar de la represión y la persecución más feroz». Para la asociación profesional el reingreso de estas personas en la Benemérita «es todo un honor porque eran guardias civiles valientes y buenos demócratas».
Los guardias civiles llevan desde los años 80 reivindicando el derecho de asociación y a tener un colectivo profesional que les defienda. Tras resoluciones a favor y en contra en los juzgados, en el año 2007 la Guardia Civil reconoció a las asociaciones. En estos momentos existen unas seis, aunque la más numerosa es la AUGC, que tiene representantes en todas las provincias españolas y 36.000 afiliado de 75.000 guardias.