Malos tiempos para la lírica y también para un Castellón desorientado y de nula capacidad de reacción, hasta el momento. El sábado en el Stadium Gal, ante un histórico recién ascendido, el equipo de David Amaral encajó la quinta derrota consecutiva. Para encontrar algo similar habría que remontarse a la temporada 1994-95, la primera de las once larguísimas campañas en el pozo de la Segunda División B. Aquella racha perdedora le costó el cargo entrenador alicantino Quique Hernández. En la actual crisis, de donde por el momento no se atisban los brotes verdes, no peligra la continuidad del técnico canario, según dijo el sábado José Manuel García Osuna.
Para encontrar cinco derrotas consecutivas hay que retroceder catorce años. En concreto desde el 13 de febrero al 12 de marzo de 1995. El primer tropiezo fue ante el Figueres (4-1). Quique, Arnau, Muñoz y Soriano pudieron con el gol albinegros de Caneda. El segundo llegó contra el Nàstic (0-2), con Santi Pou y Ramírez como justicieros. La tercera en Terrassa (2-1). Moska y Edu sellaron los goles egarenses, y de nuevo Caneda para los albinegros. La cuarta frente al Gramenet (0-2), con tantos de Tapia y Parrado. Y la quinta en el campo del Sant Andreu (1-0), con tanto de Conget.
La espiral de resultados en contra acabó con la paciencia de los dirigentes del Castellón. Destituyeron a Quique Hernández y nombraron sustituto a Roberto Gil. La diferencia entre la temporada 1994-95 con la 2009-10 es que aquella racha duró siete partidos, fueron siete derrotas. También se cayó en casa contra el Elche (0-1), con gol de Vicente Mir, y luego en Andorra (1-0), con de Aleñá. A la octava llegó la vencida. El 2 de abril se ganó al Murcia (4-1), con goles de Córcoles, por partida doble, Caneda y Sanromás en propia portería.