La Conselleria de Medio Ambiente dará esta semana un plazo de 15 días a la empresa Reyval Ambient, de l´Alcora para que ponga en marcha medidas correctoras que eviten los malos olores que emiten sus instalaciones de gestión de residuos. Medidas que pasan por la paralización de varias secciones de sus plantas. Además siguen adelante los expedientes sancionadores contra la empresa, tras las anomalías encontradas p0r los técnicos en la inspección a la empresa realizada en julio. Ambos anuncios fueron comunicados ayer al alcalde de l´Alcora, Javier Peris, que encabezó una delegación municipal y vecinal que se entrevistó en Valencia con la secretaria autonómica de la conselleria.
Los grupos municipales y la plataforma de afectados, con tres vecinos, y la técnico de Medio Ambiente municipal participaron en la reunión, en la que Ureña dio cuenta de que esta semana se están cursando las órdenes para que la empresa adopte medidas cautelares, en 15 días.
Las medidas cautelares, las mismas que recomendaron los técnicos tras la inspección afectan a la planta y el vertedero, en las partidas del Regatell y Salta. La planta deberá cesar su actividad, porque no tiene la autorización ambiental integrada (línea de evaporación-condensación y las torres de refrigeración, la mezcla de aguas residuales en la balsa de homogeneización, balsas exteriores y en contenedores metálicos, el almacenamiento de residuos susceptibles de valorización energética en tanques aéreos, el supuesto proceso de inertización con pala y el almacenamiento de residuos susceptibles de valorización energética para su gestión en cementera).
En cuanto al vertedero la parada será temporal en lo tocante a la actividad de eliminación de residuos en el vaso de inertizados hasta el estudio y valoración de las posibles soluciones por el área de residuos de la dirección general para el Cambio Climático considerando que la retirada de residuos puede entrañar riesgos por haber residuos de amianto en el vaso del vertedero.
Peris, así como los grupos políticos y los vecinos, insistieron a Ureña en la necesidad de realizar un seguimiento de la empresa para comprobar que cumple las medidas correctoras antes de obtener la autorización ambiental.
El compromiso y las órdenes de la conselleria hacen que los vecinos tengan una sensación satisfactoria, tras dos años de soportar los olores. Además denunciarán cualquier irregularidad en las instalaciones a la conselleria para que actúe con celeridad.