El Consell, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y los ayuntamientos implicados arrastran desde hace nueve años el cumplimiento de actuaciones de más de 220 millones de euros destinadas a prevenir el riesgo de inundaciones en la provincia de Castelló, según datos reflejados en el Plan de Acción Territorial para la Prevención del Riesgo de Inundación de la Comunitat Valenciana (Patricova).
El borrador de este documento –presentado en el año 2000 y aprobado definitivamente en enero de 2003– estableció la necesidad de acometer una serie de actuaciones con el objetivo de prevenir el efecto de futuras avenidas de agua en núcleos de población de la provincia de Castelló. Los incumplimientos del Patricova siguen situando a la capital de la Plana –junto con la desembocadura del río Júcar– a la cabeza de las zonas con máximo riesgo de inundaciones de Comunitat.
El encauzamiento del río Seco, ejecutado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), se erige como una de las pocas actuaciones del Patricova que ya han sido completadas, aunque el entorno del cauce sigue siendo uno de los puntos críticos de riesgo.
Una de las primeras actuaciones de prioridad alta que exige el Patricova es el encauzamiento del barranco de Fraga, proyecto valorado en 30 millones de euros que entra en el marco de competencias de la Conselleria de Territorio.
Este histórico proyecto arrastra más de una década de retraso y todavía sigue pendiente de ejecución. Un segundo objetivo prioritario contempla la adecuación de los cauces y sistemas de seguridad de la Marjaleria de Castelló, área que alberga a una población permanente de más de 4.000 familias.
Esta obra se integra dentro del Plan Especial de la Marjaleria, que todavía se encuentra pendiente de ejecución y tiene un coste previsto de cerca de 120 millones de euros. Las competencias de esta última actuación recaen sobre el Ayuntamiento de Castelló, que ha recibido una serie de exigencias ambientales y de seguridad de la CHJ y de la Conselleria de Territorio. Del mismo modo, la demora en las canalizaciones de los barrancos de La Parreta y l´ Algepsar y La Ratlla se erigen como dos condicionantes que incrementan cada año el riesgo de inundaciones en las viviendas del Cuadro de Santiago.
En el plano provincial, la quinta asignatura pendiente radica en la restauración hidrológico-forestal de la desembocadura del río Millars, actuación que alcanza un coste estimado de 75 millones de euros, la restauración forestal y encauzamiento del Barranco Juan de Mora (ubicado en los municipios de Nules, Artana y La Vall), cuyo coste supera los 2 millones de euros, así como obras de prevención en los marjales de Vinaròs, Peñíscola y Benicarló. De forma paralela, siguen en el tintero y sin consignación decenas de pequeñas actuaciones con diversos grados de prioridad en la provincia.
Por otra parte, el último episodio de lluvias ha provocado la caída de decenas de árboles en el Pinar del Grau, espacio que ya perdió un millar de árboles en 2007 debido a un temporal de viento.