El presidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, aseguró ayer que cree «firmemente» en su homólogo valenciano, Francisco Camps, si bien manifestó que «muy posiblemente administró de la peor manera posible» el caso Gürtel. «Ha habido torpeza y un cálculo desatinado en los tiempos y en las explicaciones», añadió sin florituras el que ha sido uno de los barones del PP más próximos a Camps. Las críticas de Valcárcel sobre cómo el jefe del Consell ha gestionado la crisis abierta en el PP a raiz de las revelaciones del informe de la Brigada de Blanqueo de Capitales y del sumario del caso Gürtel que apuntan a una presunta financiación irregular en el PP valenciano son compartidas por numerosos dirigentes populares hasta el punto de que el liderazgo de Camps se ha resentido. Aunque Valcárcel afirmó no tener dudas sobre la honradez del presidente y se mostró convencido de que ha dicho toda la verdad, sus palabras no ayudan precisamente a apagar el fuego abierto en el PP valenciano. Cabe apuntar que el presidente murciano ha sido uno de los principales apoyos de Camps en los últimos años. Ambos han formado un sólido tandem en defensa del trasvase del Ebro e incluso lograron que el presidente del PP, Mariano Rajoy, hiciera suya esta reivindicación. Asuntos como la financiación y las infraestructuras también han mantenido unidos a ambos presidentes cuya alianza se ha concretado en múltiples reuniones conjuntas.
Para el presidente murciano, el caso Gürtel es «una panda de sinvergüenzas y delincuentes, que están donde tienen que estar». Y añadió que «hay personas que se prestan al juego de la panda de sinvergüenzas, que ocupan ciertas responsabilidades públicas y que dejan de ocuparlas» en alusión al defenestrado Ricardo Costa.
Presunción de inocencia
«En las extrañas ramificaciones del Gürtel, existen otros señores sobre los que todavía no hay imputación alguna, en donde ni tan siquiera hay judicialización del caso, con lo que hay que optar por la presunción de inocencia», agregó el líder murciano. Aunque no dio nombres, Valcárcel parece dejar abierta la puerta a la petición de más responsabilidades. Con todo, avaló el relevo de Costa a pesar de no existir imputación, al no ser partidario de decir que hasta que no haya sentencia «aquí nadie se mueve».
Mientras el caso Gürtel y sus implicaciones en la Comunitat siguen en el centro de la actualidad política, el jefe del Consell siguió con su agenda oficial y no convocó el esperado encuentro con los barones provinciales del PP, quienes reclaman tener voz propia en en la dirección del partido. El presidente de la Generalitat no parece dispuesto a que los líderes provinciales le marquen los tiempos y, a pesar de que la semana pasada quedó con ellos en verse el miércoles, la cita no se produjo. Aunque Presidencia de la Generalitat barajaba convocarlos hoy en un almuerzo, la reunión a última hora de la tarde de ayer seguía sin concretarse. La pasividad de Camps ha enervado a los líderes provinciales, especialmente al presidente del PP y de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. Fuentes de su entorno aseguran que está muy molesto con el jefe del Consell porque se siente ninguneado. Rus, como promotor de la reunión de los barones, creía contar con el respaldo del presidente, pero la dilación de éste en escuchar las propuestas de las provincias lo está desautorizado ante el resto. «Camps se equivoca si subvalora a Rus. Se ha trabajado la provincia y se ha ganado a muchos alcaldes», advertía ayer un alto cargo del PP.
Con su estrategia Camps está consiguiendo que el triunvirato formado por Alfonso Rus, Carlos Fabra y Joaquín Ripoll se resquebraje, pero al mismo tiempo que crezca el descontento en el partido.
Todo el mundo juega su partido
«Todo el mundo juega su partido», reflexionaba ayer un dirigente popular próximo a uno de los barones. Por su parte, Joaquín Ripoll, que hoy tiene un acto en Madrid, quiere retomar sus contactos con Génova para conseguir mayor implicación de la dirección nacional.