La economía de Estados Unidos dio ayer una de las mejores noticias desde el estallido de la actual crisis, dado que, tras cuatro trimestres consecutivos de caída, volvió a crecer con fuerza en el tercer trimestre del año al avanzar un 3,5%, estimulada por el gasto de los consumidores y la inyección de dinero público. Paralelamente, la caída de la economía española se frenó al registrar entre julio y septiembre el menor descenso del PIB trimestral desde que comenzara la recesión.
«El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) es una señal alentadora de que la economía de EE UU se mueve en la dirección correcta», afirmó Christina Romer, presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. Éste es el primero de tres cálculos que hace el Gobierno sobre el PIB, y será reajustado en las semanas próximas a medida que se conozcan datos con más certeza. Desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, el Gobierno de Estados Unidos y la Reserva Federal han volcado cientos de miles de millones de dólares con urgencia para impedir un colapso del sistema financiero, y con persistencia para reactivar la economía. Según Romer, el plan de estímulo económico que se puso en marcha en febrero contribuyó entre 3 y 4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en el tercer trimestre.
Por su parte Josh Bivens, un experto del grupo independiente Economic Policy Institute en Washington, señaló que «en los seis meses antes del impacto de la Ley de Estímulo, la economía se contraía a una tasa anual del 5,9%». «En los últimos seis meses la economía ha crecido a una tasa del 1,4%», añadió. «Aunque es prematuro declarar ésta una misión cumplida es muy claro que la Ley de Estímulo fue crucial para sacar a la economía de su caída para encaminarla al crecimiento».
Mejoría española
Mientras, la recesión sigue golpeando a la economía española, que acumula cinco trimestres consecutivos de caídas, aunque en el último de ellos el descenso, del 0,4%, fue el menos pronunciado desde que comenzó la crisis, según aseguró ayer el Banco de España. Así, el organismo supervisor señala en su último boletín que el PIB se contrajo las citadas cuatro décimas en un trimestre —frente a la caída trimestral del 1,1% registrada entre julio y septiembre— y tuvo un retroceso interanual del 4,1%, una décima inferior al del periodo anterior.
El Banco de España atribuye «parte» de esta moderación de la caída a las medidas de estímulo del Gobierno, y en concreto cita el Plan 2000E para la ayuda a la compra de coches y el Fondo Estatal de Inversión Local, aunque advierte de que estas iniciativas son transitorias. El cálculo invita al optimismo, porque la economía española creció por última vez en términos trimestrales entre enero y marzo de 2008, y en el segundo trimestre de ese año se paró, para empezar a caer en los periodos sucesivos.
El organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez apunta que en el tercer trimestre se prolongó la debilidad del consumo de los hogares, aunque la caída es «de forma inequívoca» menos intensa, del 4,9%. El consumo privado adolece todavía de factores «muy potentes» que lo reprimen, especialmente la destrucción de empleo y su repercusión en las rentas familiares y el «negativo efecto riqueza» que provoca la bajada de precios de la vivienda.