Al menos 180 muertes anuales en Castelló por infarto agudo de miocardio (IAM) se producen justo antes de llegar al hospital, lo que supone aproximadamente un tercio del total de infartos que se producen. En España esta cifra de pacientes que no sobreviven asciende a 27.500 de los 70.000 casos anuales, según informa la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc). Sin embargo, muchas de estas muertes podrían evitarse con una correcta resucitación cardio-pulmonar en los primeros 4 minutos posteriores a la afección, y que podría realizar cualquier ciudadano con unos mínimos conocimientos de masaje cardíaco.
De hecho, según el colectivo de los intensivistas, «el tiempo mínimo estimado para la llegada de la ayuda especializada (SAMU) es de 8 minutos, un tiempo letal para muchos infartos». Por ello, de no iniciarse las maniobras de resucitación cardio-pulmonar (RCP) en los primeros 4 minutos desde que se produce la parada, las posibilidades de sobrevivir del enfermo son mínimas.
Con el objetivo de formar al ciudadano en la realización de masajes cardíacos, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias llevó a cabo ayer jueves por la tarde, en el polideportivo municipal de Benicàssim, un simulacro de resucitación pulmonar abierto a toda la población.
«El reconocimiento de la situación y la actuación de las primeras personas que la presencian es fundamental para la supervivencia de las víctimas», asegura la doctora Amparo Ferrándiz, una de las responsables del Plan Nacional para la resucitación cardiopulmonar.
Por ello, durante la jornada se enseñará a los ciudadanos de Benicàssim tanto a identificar casos de infarto como a llevar a cabo masajes cardíacos.
Como herramienta básica se utiliza el desfibrilador, un instrumento que se emplea en caso de un trastorno del ritmo del corazón que es mortal y se llama fibrilación ventricular.