L. C.
Sigue el Castellón sin puntuar a domicilio, al perder ayer en Balaídos ante el Celta, dos a uno, en un partido en el que cometió unos imperdonables errores defensivos que el rival aprovechó, manteniendo así al plantel de Márquez en la plaza de colista del campeonato, a cuatro puntos de los puestos de permanencia.
De entrada, Bartolomé Márquez apostó por dar continuidad a su once tipo, con el único cambio del retorno al lateral derecho de Rafita, tras cumplir sanción la pasada semana. La intención del entrenador parece clara, dar tiempo para que ensamble su coordinación la pareja de centrales (que no termina de funcionar), lo mismo con la de mediocentros, algo más asentado Omar Pérez en el anclaje. Sin embargo, todavía chirrían algunos desajustes, sobre todo cuando el rival supera la primera línea de presión.
Así, pese a comenzar dominando el territorio, fueron las llegadas locales las más peligrosas. Avisó Trashorras desde la frontal, y al poco Abalo en una contra. En el minuto diez, Lledó hubo de emplearse a fondo para desbaratar un disparo peligroso de Michu.
Capeado el temporal, asomó el Castellón, con un estirón de Palanca, primero, y un intento aéreo de Gari Uranga. El partido se ubicó en un término medio, sin ninguno de los dos equipos con la capacidad suficiente para dominar con solvencia, abierta la batalla para cualquiera.
En ese punto, a la media hora de juego, apareció el factor de la pelota parada. Tantas veces aliado del Castellón, en esta ocasión se volvió en su contra. En una falta lateral, que tuvo que defender el cuadro albinegro con diez, al instar el colegiado a Rafita que abandonase el terreno de juego por sangrar debido a un golpe, marcó el central Jordi al cabecear el centro enroscado por Trashorras.
El gol celeste hizo titubear a un Castellón que, aún así, pudo empatar en una acción que Falcón, valiente, le ganó a Gari Uranga. Sin perderle la cara al encuentro, fue incapaz de aprovechar las numerosas faltas laterales y los seis saques de esquina a favor que dispuso en el primer tiempo.
El buen hacer colectivo se fue al carajo en el minuto 45. Un error de Xisco Campos fue castigado por Michu, para hacer el segundo y empinar todavía más el camino de los albinegros.
Tras el descanso, se aceleraron los visitantes, tratando de voltear el partido, con más deseo que cabeza, en un gobierno espeso y engañoso. A la contra, jugando con la ansiedad «orellut», pudo matar el Celta en alguna incursión de Aarón Ñíguez, sin puntería.
Pero fue el Castellón, superviviente, en una de sus llegadas al área quien alcanzó la red. Leonardo Ulloa fabricó y ejecutó un penalti a la perfección, para recortar distancias, con media hora de partido por delante.
Lo intentó el conjunto de Bartolomé Márquez, pero no pasó excesivos apuros el Celta, muy necesitado, y al que le faltó temple para sentenciar. En los últimos diez minutos apretó más el Castellón. Pudo empatar Leonardo Ulloa, el más activo en ataque, en un forzado remate acrobático. En el minuto siguiente, Guzmán se quedó solo ante Falcón, sin saber definir, a diferencia de la pasada semana.
Le entró el miedo en el cuerpo al Real Club Celta y el Castellón se volcó con todo, Dani Pendín por Xisco Campos y al ataque, buscando a la desesperada una rendija que no encontró.