ALEXIS RUBERT
Todo se echó a perder en apenas cinco minutos. El Villarreal pudo protagonizar la sorpresa de la jornada, al adelantarse en el marcador en la segunda parte de su partido contra el Sevilla, pero la ventaja le duró sólo un suspiro. El equipo andaluz anotó dos goles en tiempo récord que hundieron al submarino sin posibilidad ya de reacción. Perdió la concentración el cuadro que entrena Ernesto Valverde en el peor momento y lo pagó caro, situándose ahora a dos puntos del descenso pero con una positiva línea de continuidad respecto a los encuentros ante Tenerife y Lazio.
Al conjunto amarillo le sucedió lo peor que le podía pasar: recibir un gol las primeras de cambio. Le interesaba a este Villarreal en fase de recuperación, pero con muchas bajas importantes por sanción y lesión, adelantarse en el marcador o aguantar la embestida inicial del Sevilla, equipo que, actuando ante su afición, iba a echar el resto para acongojar a los amarillos más pronto que tarde. Así fue. Un centro de Sergio Sánchez permitió habilitar a Luis Fabiano dentro del área. El brasileño controló con precisión y se anticipó al uruguayo Godín en su remate, batiendo con la puntera a Diego López.
Valverde había apostado por el mejor once titular que tenía. Con las bajas de Cazorla, Senna, Gonzalo, Nilmar e Ibagaza, el preparador extremeño siguió confiando en Marcano para el centro de la zaga y formó una línea medular clásica, la que ha funcionado bien en las últimas semanas. En ataque, Rossi se situaba con movilidad teniendo como enlace a Fuster en la mediapunta. No es que el conjunto de Hispalis no tuviese ausencias, que las tenía, pero también Jiménez alineó al mejor equipo posible con una delantera peligrosísima con Luis Fabiano y Negredo, en su día pretendido por el Villarreal. Perotti y Navas se mostraban muy activos con un doble pivote compuesto por Renato y Zokora que no daba tregua en nada.
Pese al gol, lo más positivo era que el conjunto de la Plana Baixa mantenía el control de la pelota. La posesión le correspondía y a partir de ahí se podían construir acciones de ataque con peligro. Y así fue. Bruno inició una jugada casi de lateral izquierdo para combinar con Pirès. El francés vio en la frontal a Fuster y el alicantino le devolvió una vaselina a media altura para que Pirès la empalmara estableciendo el 1-1. Gran trabajo de equipo y vital el tanto de los amarillos que hizo enmudecer el Sánchez Pizjuán.
Efímera alegría
Con el momentáneo reparto de puntos se llegó al descanso, pero también con la sensación de que el Villarreal era capaz de, al menos, poner en aprietos a su rival. Lo volvió a hacer cuando en una acción iniciada por Capdevila, Pirès se internó por banda izquierda para buscar a Rossi. El italiano no llegó al cuero, pero el rechace defensivo fue para Fuster, quien la controló y la metió donde no llegaba Palop. 2-1 y el partido tenía buen pinta.
Pero apenas tuvo tiempo el Villarreal para celebrar su ventaja porque, en un centro de Adriano –recién incorporado– desde la derecha, Luis Fabiano volvió a meter la cabeza para batir por arriba a Diego López, que estaba un poquito adelantado. Le sentó fatal el tanto a los amarillos, quienes apenas cinco minutos después recibían el tercer tanto en un clarísimo error de concentración. Sorprendió un córner rápido sacado por Perotti, quien le cedió el cuero a Adriano, de nuevo, para que Kanouté, que había sustituido a Negredo, entrara en el área pequeña libre de marca para batir a Diego López.
Injustificable la pájara del Villarreal, que en apenas cinco minutos se dejaba dos puntos en el camino. Una pena, pero mañana ante el Puertollano no puede cometerse ni medio error porque en la Copa no hay más margen.