J. B./J. D./S.P
Los fuertes vientos que azotaron ayer a Castelló alcanzaron en algunos puntos, sobretodo al norte de la provincia, los 100 kilómetros por hora. Pese a no producirse ningún desperfecto material destacable, ni tampoco ninguna persona herida, sí que se sucedieron pequeños incidentes y desperfectos durante toda la jornada. Desprendimientos de trozos de las cornisas, vallas de obras y señales de tráfico y algún que otro árbol que acabó perdiendo su follaje, fueron los principales daños.
Así, en Castelló se sucedieron los desperfectos que se habían producido el sábado. Algunas obras perdieron sus protecciones y se observó algún pequeño desprendimiento. Eso sí, lo más molesto fue la sensación de sequedad y la incomodidad que provoca el viento.
En Vinaròs el viento tampoco causó daños destacables. Movió contenedores de basura, rompió alguna hoja de palmera o tiró vallas, como las de la foto que corta el paso a vehículos en el río Cèrvol por obras en un paso. En la ciudad has ráfagas llegaron a los 59 km/h, según datos de estaciones climáticas. Mientras en el interior del término municipal sopló más fuerte, especialmente en la zona de confluencia de los términos de Vinaròs y Sant Rafel del Riu donde, si nos guiamos por la estación de Sant Joan del pas, situada al otro lado del río Sénia en Ulldecona, se alcanzaron los 100kilómetros por hora. Por su parte, en la estación Meteoclimatic de Catí el viento llegó a soplar a 101 kilómetros por hora. En Ballestar, en la Tinença de Benifassà, la velocidad superó los 90 kilómetros por hora. En Sant Rafel del Riu la velocidad también alcanzó los 100 kilómetros por hora. Los fuertes vientos hicieron más patente la sensación de frío. En Vilafranca la mínima fue de 0 grados, mientras que en Morella, el mercurio descendió hasta los 2.5 grados.
Este fin de semana de fuertes vientos se ha convertido en el punto de inflexión que ya introduce a la provincia en el verdadero otoño. Desde hoy, bajan los termómetros.