Las redes meteorológicas de medición detectaron ayer rachas de viento de hasta 116 kilómetros por hora que provocaron el amarre de la flota pesquera, un centenar de intervenciones de bomberos por desperfectos materiales leves y la pérdida de un 20% de la cosecha de clemenules en la provincia de Castelló, según informaron ayer el Centro de Coordinación de Emergencias y la Unió de Llauradors de Castelló.
Al cierre de esta edición, la Generalitat Valenciana mantenía el Nivel 3 de Preemergencia por vientos y riesgo máximo de incendios forestales, a pesar de que las previsiones del Centro Meteorológico apuntaban a una remisión paulatina del viento durante la noche.
Caídas de ramas, algún árbol aislado, toldos, antenas y cascotes fueron el principal motivo de decenas de llamadas recibidas por el Centro de Coordinación de Emergencias, aunque no se registraron incidentes de gravedad ni daños personales. Los bomberos del Consorcio Provincial llevaron a cabo alrededor de 50 intervenciones en las comarcas castellonenses, mientras que el Parque Municipal de la capital de la Plana efectuó alrededor de 60 salidas debido a unas rachas que llegaron a 71 kilómetros por hora.
Las dos consecuencias más visibles en la ciudad de Castelló fueron el acordonamiento del parque Ribalta por la caída de ramas y el amarre de la mayor parte de la flota pesquera. Sólo cuatro de las embarcaciones de arrastre de mayor tamaño se atrevieron a desafiar al temporal y salieron a faenar.
En el ámbito provincial, la peor parte impactó una vez más sobre el sector de la agricultura, y muy especialmente sobre los campos de naranjos de la Plana Alta, donde la caída de la fruta supuso la pérdida de hasta el 20% de la producción de clemenules en los peores casos.
Otro de los cultivos más afectados fue el del caqui, que ya estaba experimentando una campaña difícil por las adversidades climatológicas y el ataque del hongo Mycosphaerella Nawae. Por otro lado, los productores de hortalizas del Baix Maestrat señalan que el viento es «la puntilla a unos meses nefastos» debido al adelanto de la campaña por las altas temperaturas de las últimas semanas, lo cual se ha traducido en una excesiva producción y precios más bajos de lo habitual. Entre los cultivos afectados destacan la alcachofa, la col y la lechuga de Benicarló. En menor medida, los fuertes vientos han obligado a acelerar el proceso de recogida de la aceituna.
La Generalitat mantiene desde el pasado sábado la alerta naranja y ofrece una serie de recomendaciones a la población. En primer lugar, recuerda que está prohibido hacer cualquier tipo de fuego, incluso en las zonas recreativas autorizadas, por lo que quedan en suspenso todos los planes locales de quemas agrícolas o de cualquier otro tipo que previamente hayan sido autorizados. Del mismo modo, se prohíbe fumar mientras se camina por el monte, arrojar colillas o fósforos desde vehículos o el uso de material pirotécnico.
En cuanto a la seguridad de las personas, se recomienda cerrar las ventanas de las viviendas y asegurar cualquier elemento que sea susceptible de caer al vacío, tales como macetas, antenas o toldos. Del mismo modo, se aconseja alejarse de espacios urbanos de riesgo como vallas publicitarias, árboles, cornisas, andamios o paredes viejas en deficiente estado.
Estas recomendaciones se hacen extensibles a la carretera y se insta a los conductores a reducir al máximo la velocidad ante el riesgo de cambio brusco de trayectoria o vuelco, especialmente en el caso de motocicletas o vehículos de gran volumen que ofrecen mayor resistencia. Ello hace que, en situaciones extremas, resulte preferible estacionar en una zona segura y esperar a que amaine viento. Por último, las autoridades recuerdan que cualquier incidente deberá ser comunicado de forma inmediata al teléfono 112.
Información elaborada por J.J. Benito, C. Rodríguez, N. Oms y J. Domingo.