Los ladrones de cobre que dejan a oscuras zonas apartadas del término vuelven a convertirse en la pesadilla de los alcaldes de municipios del interior castellonense. El fin de semana, en la Ribera de Cabanes, se producía el enésimo robo de este tipo, apenas dos semanas después del ocurrido en les Coves de Vinromà. Y como en aquel también afectó al camino del cementerio. De ahí que los alcaldes unan sus denuncias a las de los agricultores que ven como las instalaciones de bombeo de sus pozos se quedan paradas por falta de cables.
El alcalde de Cabanes, Artemio Siurana, denunció el nuevo robo, en la noche del día 5, en el núcleo de El Empalme de la Ribera, con una pérdida de 10.000 euros. El cuarto robo en poco tiempo, en esta ocasión entre la Iglesia «Fortaleza de Albalat» y el cementerio de la Ribera.
Siurana ha lamentado esta situación que supone «un perjuicio directo tanto al consistorio como a los vecinos de la zona que se han visto afectados por este robo del cobre del cableado». El informe realizado por los técnicos municipales, tras la inspección de la zona, señala que esta actuación, que formaba parte de los POYS de 2007, ya sufrió el robo de parte de la instalación comprendida entre el transformador y el cementerio.
Los robos se concentran prioritariamente en municipios pequeños y del interior, en los que la vigilancia policial es menor. Ello genera grandes quebraderos de cabeza entre los alcaldes que han reclamado al Consell y a la Subdelegación de Gobierno que aumenten la vigilancia.
La creciente demanda de cobre en los mercados internacionales ha contribuido a la aparición de bandas dedicadas a este tipo de robos. Desde la Conselleria de Gobernación, su titular, Serafín Castellano, afirmaba el pasado septiembre que «según los datos de la Asociación Independiente de la Guardia Civil, Castelló era la provincia que lidera el ranking del robo de cobre». El Gobierno ha dispuesto un plan de vigilancia denominado «Operación cobre».