Medio centenar de castellonenses pueden perder el dinero que han adelantado a la clínica Dental Line para someterse a diferentes tratamientos bucodentales debido a la grave situación económica por la que atraviesa la empresa, que tiene más de 70 delegaciones en toda España.
En los últimos meses, Dental Line ha llevado cabo una política de cierre de clínicas en todo el país, lo que ha provocado que muchos pacientes hayan visto paralizados sus tratamientos cuando ya habían dado cantidades a cuenta para ortodoncias, endodoncias, empastes, prótesis y todo tipo de intervenciones bucodentales.
Asociaciones como Facua-Consumidores en Acción han denunciado que los cierres de las clínicas y el «abandono» que están sufriendo los pacientes pueden constituir una actividad «fraudulenta».
Rosa Pitarch, de 84 años, es una de las afectadas. Ayer, tras enterarse de la situación crítica de la clínica, acudió a la sede de Castelló para pedir explicaciones. «Me dijeron que viniera a tomar medidas, luego que viniera la semana siguiente y así me fueron dando largas. Ahora me encuentro que he pagado 3.000 euros por un puente fijo que no me van a poner. ¿Quién me devuelve el dinero?», se pregunta.
Dental Line en Castelló estaba atendiendo hasta ahora a casi un centenar de personas, entre adultos, niños y mayores. La mitad de ellos ha pagado por un tratamiento que en principio ya no van a recibir. «Yo creía que ésta era una empresa responsable y hasta ahora estaba contenta con ellos. Pero mire...», se lamenta Rosa.
La situación de zozobra que vive Dental Line en Castelló, como en las restantes 70 clínicas repartidas por toda España, afecta no sólo a los pacientes, sino a los trabajadores.
Todo empezó a ir mal en el mes de agosto, cuando Dental Line dejó de pagar a los laboratorios externos que tenía contratados para que le suministraran las piezas dentales y las prótesis. La consecuencia inmediata fue que los proveedores suspendieron el envío de sus productos y los pacientes empezaron a ver cómo sus intervenciones y tratamientos se retrasaban sin fecha.
Además, los odontólogos que estaban trabajando para la clínica han dejado de pasar consulta al no cobrar sus nóminas y ya sólo se dedican a terminar las intervenciones que estaban previstas, según fuentes de la compañía. «Nos han mentido también a los trabajadores, nos dijeron que teníamos que estar tranquilos y ahora ningún jefe da la cara. A mí, que me deben tres meses de sueldo, me da vergüenza tener que atender a la gente que llega cada día quejándose de que la han engañado. ¿Y qué puedo hacer yo? Alguien tiene que hablar con estas personas», explica una higienista de la compañía.
Según los trabajadores de la clínica, Dental Line-Castelló vive estos días un auténtico vacío de poder. Ningún gerente da la cara, los empleados telefonean a los jefes de zona pero nadie se pone al teléfono, y de buena parte del dinero que han entregado los pacientes nada se sabe. Según las primeras estimaciones, el colapso de Dental Line en la Comunitat Valenciana puede dejar sin tratamiento a más de un millar de pacientes.