Un matrimonio de Valencia desapareció ayer en las profundidades del mar Rojo en Egipto después de que la embarcación en la que navegaban se hundiera a las cinco horas de la madrugada (hora local) apenas treinta minutos después de que zarparan del puerto de Sharm el Sheij. Israel Pérez Muñoz y María Lourdes González Villarroya, de 33 años, habían viajado hasta este enclave marino para disfrutar de su pasión –el submarinismo– a través del Club de Buceo Dolphin´s de Xàbia.
Ingeniero él de profesión y delineante ella, eran buceadores con experiencia; antes del verano habían recorrido los fondos submarinos de Islandia y, dos años atrás, los de Australia. La pareja llevaba tres días embarcada en el Coral Princess, una nave de unos 35 metros de eslora equipada con camarotes para los buceadores. Las labores de búsqueda de los dos valencianos se cerraron al caer la noche y estaba previsto que se reanudaran hoy.
Uno de los pasajeros del barco, Antonio García, explicó que antes de que se produjera el hundimiento del Coral Princess, el grupo de 15 españoles que viajaba a bordo se había quejado de que el barco navegaba escorado y muy lento.
«Estábamos a unas doce millas de Sharm el Sheij, y el barco iba cada vez más de lado. Llegó un momento en que tuvimos que salir corriendo a cubierta», señaló García, que se quejó de que la tripulación y el capitán no hicieron nada.
Antonio García relató que la mayoría del grupo consiguió subir a una «zodiac» y a uno de los botes salvavidas de la embarcación, donde se dieron cuenta de que faltaban dos personas. Al parecer, María Lourdes estaba en el camarote y su compañero estaba ayudando a salir por la ventana a otro de los ocupantes del barco. «Cuando fue a salir él, se lo llevó para tras un golpe de agua».
Francisco Amezcua, uno de los instructores del centro de buceo Dolphin´s de Xàbia, explicó que todavía se desconocen las causas pero le extraña que el barco pudiera haber chocado contra un arrecife de corales, ya que «los pasajeros lo habrían notado».
Antonio Buigues, presidente de la Federación de Actividades Subacuáticas de la Comunitat confirmó que el matrimonio estaba federado. «Tenían más de cincuenta inmersiones, pero claro el accidente no tiene nada que ver con la práctica del buceo». Buigues relató que estos viajes llevan el «todo incluido» con la visita a los arrecifes de coral. El presidente de la federación de submarinistas lamentó lo sucedido. «Son gente nuestra y espero que aparezcan.»