Los rumanos que viven en la provincia de Castelló pudieron ejercer su derecho al voto en el recinto municipal de La Pérgola que, ayer, se convirtió en embajada de Rumanía. La participación fue masiva y muy superior a la esperada por todos. De hecho, desde el consulado se reconocía que era la participación más numerosa de todos los comicios que los ciudadanos rumanos habían celebrado en la capital de la Plana.
Desde primeras horas se registraron importantes colas en las puertas de La Pérgola. El acceso a las dos mesas electorales instaladas era constante, pero lento: cada persona debía rellenar un impreso y, luego, con su documentación vigente y en regla pedir permiso para votar a una comisión creada para tal efecto.
Al existir libertad de movimiento para los ciudadanos rumanos en toda la Unión Europea, la única exigencia para votar era, según fuentes del consulado, «ser mayor de 18 años y tener la documentación en regla». Por eso, cualquier rumano pudo ayer votar en cualquiera de las mesas instaladas en las distintas provincias españolas. Eso sí: Castelló, junto con Madrid, fue la única con dos mesas electorales por la importancia numérica de rumanos. En las demás, sólo hubo una.
Las colas fueron numerosas a lo largo, prácticamente, de todo el día. Los rumanos aprovecharon el buen tiempo para salir en familia y, de paso, participar de manera activa en el futuro de su país.
«Votar en estas elecciones es una forma de mantener el contacto con nuestro país», explicó un joven que, pese a sentirse «integrado en Castelló», no dudó en afirmar que «sigo siendo rumano». Con respecto a la intención de voto, casi nadie quiso soltar prenda, aunque más de uno confesó que sui voto sería en blanco en señal de protesta «por lo mal que van las cosas en Rumanía. mucho peor que aquí».
El parque Ribalta habló ayer rumano durante todo el día. Fue la gran fiesta de la democracia. Y el próximo 6 de diciembre se celebrará la segunda vuelta.
Mientras los pequeños jugaban en los alrededores de La pérgola, los mayores aguardaban su turno para ejercer su derecho al voto.
Y hubo, incluso, quien supo utilizar la masiva concentración de ciudadanos rumanos para hacer marketing. Un supermercado especializado en productos del país regaló a rumanos y españoles una enormes bolsas de aperitivos de maíz y vales descuentos del 10% para futuras compras.