RAMÓN PARDO
La profanación de un nicho del camposanto, el robo de un automóvil en una nave próxima a la zona industrial y el alunizaje con robo en el bar de la gasolinera fueron las noticias con las que se despertaron ayer los vecinos de la Pobla Tornesa. Hechos aislados con un nexo temporal. Ello motivó la presencia de efectivos de la Guardia Civil en la población, para recoger huellas y datos sobre lo ocurrido e iniciar una investigación.
Fue un vecino que pasaba con su camión por el camino del cementerio quien vio el féretro y se lo comunicó al alguacil. Éste acudió al camposanto y comprobó el hallazgo y, de acuerdo con el alcalde, avisaron a la Guardia Civil de Vilafamés, que acudió a investigar y vieron cómo el ataúd estaba en el suelo, entreabierto. Tras ser avisados los familiares del finado cuyo nicho fue asaltado, se repuso la caja en el nicho y a última hora de la tarde unos albañiles procedían a tapiarlo ante la mirada de los vecinos que pasaban por la zona y se hacían cruces por lo ocurrido. «No es posible. ¿En qué va a parar esto?», afirmaba una vecina mayor que paseaba a su perrita y que no quiso identificarse. Sí que recalcó que era la primera vez que pasaba algo así.
El alcalde de la Pobla, Carles Selma, sin descartar ninguna hipótesis y dejando la resolución del caso a la Guardia Civil, apuntaba a algo «que va más allá de una gamberrada, porque no es fin de semana y ello puede descartar que sea obra de jóvenes». Asimismo, dejaba a un lado que fueran del pueblo porque «los vecinos saben que hay unas llaves y en este caso parece que saltaron por la tapia de atrás». Igualmente confirmó la rotura de la lápida de mármol del nicho con una piedra.
A la vista estaba que la profanación se produjo en la segunda fila de nichos, en la parte nueva, donde hay aún muchos huecos.
El conocimiento de la profanación era motivo de preocupación y comentarios de los vecinos ante lo que calificaron como «algo insólito», porque «es la primera vez que ha ocurrido en el pueblo», recalcaba la propietaria de la panadería. A su lado, dos clientas corroboraban sus palabras y apuntaban que «esta noche han ocurrido cosas muy raras». Precisamente en el bar-comedor de la zona deportiva, la propietaria lamentaba el robo del coche en la nave cercana.
El vehículo fue usado para romper los cristales del bar de la gasolinera y sustraer las dos «tragaperras», la caja, y tirar al suelo el televisor. El tercer robo en 6 meses.
La Pobla sólo tiene un policía local en plantilla y la seguridad corre a cargo de la Guardia Civil del cuartel de Vilafamés.