ROGER LORGEOUX
El entrenador del Club Deportivo Castellón, Tintín Márquez, ya se puede dar por satisfecho. Aunque le ha costado más de una discusión con la dirección deportiva, la espera ha valido la pena. Al menos, en teoría tras hacerse oficial los fichajes de Mario Ortiz, mediocentro cedido por el Racing de Santander, y Emilio Guerra, delantero adquirido en propiedad hasta el 30 de junio procedente del Ciudad Lorquí, de Segunda División B.
Los dos jugadores, cuyas contrataciones se anunciaron en la web del club unas horas antes del cierre del mercado de invierno, se entrenarán hoy primera vez bajo las órdenes del técnico en la Ciudad Deportiva.
Ayer, ambos se sometieron a los correspondientes reconocimientos médicos en diferentes momentos del día. El primero lo hizo pasadas las siete de la tarde y el segundo, a las cuatro.
Guerra, que lucirá el dorsal «21», llegó a la capital de La Plana a última hora de la mañana. Tras el almuerzo, descansó en el hotel y luego, acompañado por el jefe de los servicios médicos, César Cobián, acudió al hospital Jaime I.
Se trata de un delantero de 27 años y 1,81 metros, que empezó a jugar al fútbol en el Palamós. Después militó en el Linares, Sabadell, Granada Atlético y Real Zaragoza B, con el que se proclamó campeón del grupo 17 de la Tercera División. En esa temporada marcó 41 goles. En agosto de 2007, Guerra firmó un contrato con el FC Barcelona, que pagó 40.000 euros por su traspaso. El 5 de septiembre debutó en el primer equipo en las semifinales de la Copa Cataluña.
En la campaña siguiente fichó por el Atlético de Madrid B y en la presente temporada defendía la elástica del Ciudad Lorquí.
Por su parte, Mario Ortiz, que llevará el número «6», apareció ayer por Castelló sobre las 19.00 horas. Al encontrarse en Getafe, donde el día anterior el Racing había disputado el partido de la Liga BBVA, llegó mucho más tarde que su nuevo compañero.
Como ya informó este periódico el pasado sábado, el joven centrocampista, de tan sólo 20 años, vestirá de albinegro hasta el 30 de junio en calidad de cedido.
Ortiz, de 1,75 metros y 63 kilos, juega de mediocentro y es uno de los futbolistas con mayor proyección de la cantera cántabra. Su historia en el Racing esta temporada resulta ciertamente peculiar. Hasta la llegada de Miguel Ángel Portugal al banquillo era suplente en el filial de Segunda B. El técnico, que lo conocía de su anterior etapa, lo recuperó para el primer equipo, dándole la oportunidad de debutar en la máxima categoría el pasado 17 de enero ante el Valladolid en el Sardinero.