El Ministerio del Interior ha trasladado a un preso de ETA desde la prisión de Castelló 1 (l´Alcora) a la asturiana de Villabona, una medida que en medios penitenciarios se interpreta como un paso más en la política de acercamiento del Gobierno a cárceles próximas al País Vasco con el fin de dividir a la banda. Francisco José Ramada Estévez, condenado por los secuestros del empresario guipuzcoano José María Aldaya y del abogado vizcaíno Cosme Delclaux, dejó el penal de Castelló el pasado 3 de marzo tras el visto bueno de la dirección de Instituciones Penitenciarias.
Ramada Estévez y su pareja, Sagrario Yoldi Mujika, fueron expulsados de México en enero de 2001, donde se encontraban refugiados como colaboradores del comando Donosti. La Policía española los detuvo entonces como militantes de ETA y acusó a Ramada de ser el vigilante de los zulos en los que se llevaban a cabo los secuestros.
En los últimos meses, algunos de los 12 internos de ETA en la prisión de l´Alcora se han planteado acogerse a las medidas de reinserción propuestas por el Gobierno. Uno de ellos es Ramada Estévez. Estos internos estarían sopesando seriamente tomar iniciativas al margen de la dirección de la organización terrorista.
Ramada Estévez, considerado un hombre importante en el organigrama de secuestros de la banda, solicitó ser acercado a un centro de Euskadi, aunque finalmente el Gobierno le ha concedido el traslado a la prisión asturiana de Villabona, donde también se encuentra su pareja. Hace poco más de un mes, el Ministerio del Interior, a la vista del expediente, concluyó que Ramada cumplía los requisitos para ser acercado al País Vasco.
La decisión de Ramada se interpreta en medios penitenciarios como la punta de iceberg de un movimiento surgido entre algunos reclusos dispuestos a ir «por su cuenta» y desmarcarse de la dirección a la hora de acogerse a los beneficios penitenciarios que ofrece el Gobierno. Las fuentes señalan que es muy posible que en los próximos meses se produzcan movimientos similares en el seno del colectivo etarra en Castelló. De hecho, las cartas y peticiones que los internos envían a la dirección del penal castellonense y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, son cada vez más frecuentes. En algunas de ellas, los reclusos exponen su deseo de incorporarse a la política de reinserción propuesta por el Ejecutivo de Zapatero.
Tras las últimas actuaciones de la organización, en especial tras la huida de 25 jóvenes de la kale borroka a Francia y el posterior asesinato de un gendarme a manos de un terrorista de ETA, los etarras más críticos podrían estar planteándose que ha llegado la hora de sumarse a un final dialogado.