JORDI RUIZ
La baja por enfermedad de Carlos Fabra deja huérfana a la organización provincial del PP, acostumbrada a seguir desde hace dos décadas los dictados de su todopoderoso presidente. El vacío que deja indefinidamente Fabra obliga a variar el régimen presidencialista y a repartir funciones, sin que exista un referente claro. El adjunto, Javier Moliner, asumirá la representación del partido, mientras que las cuestiones de orden interno las llevará la secretaria general, Marisol Linares. La toma de decisiones recaerá en el comité de dirección, órgano colegiado. Y por encima planeará la figura de Alberto Fabra, que desde la cúpula regional tutelará al PP castellonense.
El reglamento interno del partido dice que la suplencia del presidente, por razones de causa mayor, le corresponde al secretario general. En la agrupación castellonense se da la circunstancia de que existe la figura del adjunto a la presidencia–Javier Moliner–, que, además, es la persona a la que Fabra ha designado sucesor. Sin embargo, este cargo no tiene definidas sus competencias y asumirá las que «expresamente» le delegue el presidente. Hay quien cree que pueden surgir roces entre el adjunto y la secretaria general.
Otros, por contra, entienden que los papeles están claros y diferenciados. La secretaria general, Marisol Linares, seguirá gestionando las cuestiones de organización interna del partido, mientras que Javier Moliner representará al partido de puertas hacia fuera. De hecho, hace ya meses que se viene dando este reparto de funciones, aunque ahora Linares y, sobre todo, Moliner ganarán protagonismo por la ausencia de Carlos Fabra. El comité de dirección –que habitualmente se reúne una vez a la semana– será el órgano colegiado encargado de impulsar la actividad del partido y de coordinarlo. La toma de decisiones será mucho más participativa, ya que hasta ahora se imponía el criterio del presidente.
Según apuntan desde la cúpula del PP, por encima de la dirección provincial se situará Alberto Fabra. Lo hará en su condición de coordinador regional, así como de referente indiscutible en el PP castellonense y figura emergente en la política autonómica. No en vano, su nombre cotiza al alza en un posible relevo de Francisco Camps.
Los plazos para el regreso de Carlos Fabra son una incógnita y hay quien cuestiona que pueda ejercer su actividad como hasta ahora. No obstante, señalan que desde Madrid sigue el día a día de la política provincial. No descartan que se desplace puntualmente a Castelló para presidir las reuniones del comité ejecutivo y de la junta directiva provincial.