ALEXIS RUBERT
Estaba todo a favor, pero no pudo ser. Una vez más, el Villarreal fue un quiero y no puedo en su lucha por tratar de alcanzar los puestos de la Europa League. Antes del inicio del encuentro, su sueño estaba a tres puntos, ahora queda a seis y con la triste realidad de que el equipo anda justo de fuerzas para terminar el campeonato. Al Málaga le bastaron dos remates de Baha para sentenciar un partido de imprecisiones, de demasiada distancia entre líneas y de ineficaz empeño del submarino por meterse en el área del rival para finalizar sus acciones de ataque, en vez de optar por el lanzamiento a portería.
Garrido modificó su planteamiento de las últimas semanas e introdujo novedades en el once titular. Musacchio sustituyó a Gonzalo en el centro de la defensa. Argentino por argentino. Las molestias musculares de Gonzalo propiciaron la entrada del futbolista del filial, que cumplió con creces, evidenciando madurez en una categoría que aún desconoce. En el centro del campo, Escudero actuó de inicio –tal vez como premio por su rendimiento ante el Xerez–, Fuster regresó a la mediapunta y Llorente fue el referente en ataque. Sobre el papel era una buena apuesta del preparador valenciano. En la práctica, las modificaciones no funcionaron y Garrido apostó por Ibagaza y Nilmar en el inicio del segundo tiempo, consciente de que el partido no se le podía escapar y más teniendo en cuenta que el Málaga no era dominador de nada.
Pero los cambios no surtieron efecto y, además, el conjunto amarillo se encontró con un gol de Baha a los 64 minutos que desmontaba el nuevo plan amarillo. Tuvo que ir a por el partido el Villarreal a marchas forzadas y Ángel se marchó para el banquillo para introducir a un tercer delantero, Rossi. Tampoco sirvió porque los contragolpes del Málaga podían sucederse y cada vez con más frecuencia si el conjunto de la Plana Baixa no era capaz de marcar pronto. No lo hizo y otro tanto de Baha a falta de seis minutos para el final condenó al Villarreal a su suerte.
Con una sola victoria a domicilio esta temporada, la posibilidad de acercarse a la sexta plaza queda, por ahora, como un deseo inalcanzable. No es que el equipo no quiera, no es que los planteamientos sean erróneos, sólo que hay una realidad esta campaña y no es otra que el Villarreal es un equipo limitado, que le falta fútbol y capacidad de resolver como antes en el área rival.
Una falta de Duda, principal abastecedor de balones de ataque en el Málaga, supuso un aviso del equipo andaluz, replicado con rapidez por Llorente poco después. Sin embargo, la mejor ocasión de este período inicial la tuvieron locales, en una acción de Apoño, quien sorteó bien a la defensa y se metió en el área para mandarle un pase a Fernando, que fue incapaz de rematar en condiciones.
Después de esta primera parte que pasó sin pena ni gloria, quedaba claro que todo iba a decidirse en el segundo tiempo, con la esperanza en el equipo amarillo de que los cambios de Garrido iban a propiciar más llegadas al área defendida por Munúa. Un chut de Llorente en el minuto 47 alentaba las posibilidades de un triunfo ante un equipo que trata de escapar del descenso. El delantero vasco volvió a ser protagonista poco después, al tratar de sorprender al portero local con una vaselina que no funcionó.
Planteamiento roto
Y así, con el partido abierto para ambas formaciones, se llegó al minuto 64. Duda botó un córner de esos que le gustan, muy cerrados y a la altura de que alguien los remate al primer palo. Ahí encontró a Baha, quien puso la cabeza de forma impecable, adelantándose a la defensa, para anotar el 1-0. Acusó el Villarreal este gol y de qué manera por que ya todas las acciones siguientes fueron a la desesperada.
Aunque quedaba tiempo para poder empatar, el equipo que entrena Garrido llegó al tramo determinante con las fuerzas justas. La cabeza quería pero el cuerpo no acompañaba, todo rebozado con la manía de rematar desde el área pequeña cuando sobre el césped hay jugadores capaces de golpear el cuero desde la distancia. La poca efectividad ofensiva, incluso con tres delanteros en la parte final del encuentro, está acabando con las opciones de una mejor clasificación. Se perdían balones claros y el Málaga, consciente de que la ventaja le servía, montó varias líneas difíciles de sobrepasar. En el intento amarillo arribó el segundo tanto de Baha. Culminó el ariete a placer un centro desde la derecha en un contragolpe que resultó letal para los amarillos. Era el 2-0 y todo estaba decidido, de hecho sobraban hasta los casi cinco minutos que prolongó Mejuto.
Sin mucho tiempo para el descanso y para la reflexión de lo sucedido, el conjunto de la Plana Baixa afrontará ahora en tres días un nuevo compromiso a domicilio. El empate en La Rosaleda hubiese sido el mejor aliado para buscar en Tenerife la media inglesa que acercara el objetivo actual, pero sólo queda tratar de vencer a los isleños, penúltimos de la categoría y que verán en el Málaga un modelo a seguir.