El discurso claro y meridiano de Casuco ha resultado un bálsamo en el movedizo vivir institucional del CD Castellón. Sin estridencias, centrándose más en el qué, que en el cómo o el porqué, el entrenador albinegro ha ido resolviendo grandes problemas a base de soluciones sencillas. No es críptico, sino directo, y todo se le entiende, y todos lo entienden. También el equipo, que regresa hoy a los entrenamientos a partir de las 18.00 horas en la Ciudad Deportiva, tras el parón navideño.
¿Cómo se siente tras estos primeros dos meses de trabajo?
Estoy, en general, muy contento. Muy orgulloso de cómo ha reaccionado el equipo, y del trabajo realizado, porque la situación no era nada fácil.
Al llegar al Castellón, ¿cuál es su diagnóstico inicial?
Vi a un grupo, cómo es lógico, algo tocado en lo anímico. Pero también observé que la condición física no estaba al nivel. Decidí atacar esa cuestión, en la que es clave mi preparador físico, Javier Castañeda. Llevamos nueve años juntos y sabe a la perfección cuáles son mis preferencias y qué trabajo debe realizar para que los jugadores respondan a la exigencia de cómo quiero jugar.
¿Y en el aspecto mental? Al equipo se le ve más seguro.
La psicológica es una parte fundamental, tanto en el fútbol como en cualquier profesión. Debes tener el convencimiento de que lo que haces, si lo haces bien, va a tener un premio. Si trabajas pensando que tu labor va a ir a la basura, o va a terminar en saco roto, difícilmente puedes tener un buen rendimiento. Con los jugadores trabajamos el aspecto anímico, convenciéndoles de que debían defender, para empezar, su nombre en primera línea, porque iba a ser bueno para ellos, ya fuese aquí o en otro equipo.
¿El grupo ha mejorado por las aportaciones individuales o varios jugadores parecen mejores por el buen funcionamiento colectivo?
A mí me gusta centrarme, primero, en el nivel individual. He tenido las charlas particulares que he considerado necesarias con algunos futbolistas, siempre pensando que eso se traduzca luego en productividad para el grupo. A partir de ahí, de lo individual, se ha ido formando el colectivo.
En la recuperación, se me antoja clave la reubicación de Héctor Simón, un jugador muy sereno, muy táctico, en un equipo que tendía a dispersarse.
Es cierto que Héctor nos ha ofrecido un gran rendimiento en el medio, pero no sólo él. También Lolo jugando más retrasado. Son jugadores de calidad, que además se están exigiendo físicamente a la hora de ayudar en el ámbito defensivo.
El cambio de piezas nos lleva al gran debate en torno a la actual plantilla: la falta de gol. «No basta con conformarse con decir que el equipo no tiene gol. Si no hay otra referencia goleadora con la capacidad de Luismi Loro, que ahora mismo es indiscutible, debemos buscar más opciones. Esta idea influye en el cambio de sistema, con el que queremos más participación, más llegada por parte de todos, para que así se repartan los goles. Y también insistimos en la estrategia, donde tenemos un potencial claro, con los centrales al remate, y sobre todo con la calidad en el golpeo de Luismi y Héctor», argumenta.
En la delantera, ¿quizá Pau Franch haya tenido que asumir demasiada responsabilidad?
Creo que no. Pau tiene unas características determinadas que no brillan pero de las que otros compañeros se benefician. Esa brega, esa lucha suya, obliga a los contrarios a estar siempre incómodos. Es importante, e incluso, en un partido vital, contra el Gandia, marcó un gol clave.
¿A Mamady cómo lo clasificamos?
Su zona es la mediapunta, porque necesita espacio para explotar su velocidad. Pero su problema, como el de casi todo el equipo, es la definición. Llega mucho, en los partidos, en los entrenamientos... produce continuamente situaciones de mano a mano con el portero, pero tiene esa carencia de no acabar la mayoría en gol.
¿Y Tahirovic?
Emra ha estado un poco abandonado en el aspecto físico, en el interés a la hora de trabajar. Pero en estas últimas semanas lo veo en buena proyección, más integrado. Si sigue esta línea, podemos ver cosas buenas en él.
Al menos de puertas hacia fuera, Casuco no alza la voz con exigencias. Ante la hipotética llegada de refuerzos en la inminente apertura del mercado invernal, mantiene la misma posición diplomática que mantuvo con los impagos padecidos. Observa, induce, y deja a la inercia actuar.
Teniendo en cuenta la baja indefinida de Pere Martí, ¿es corta la plantilla?
En un principio lo que tenemos es más que suficiente. Podríamos estar pendientes de si se puede firmar o no en el mercado de invierno pero, sinceramente, es algo que no me preocupa porque estoy satisfecho con los jugadores que tengo.
Promesas de la base están subiendo a entrenar con usted.
En todos los equipos en los que he estado me he caracterizado por sacar jugadores del filial. Lo hice en Murcia, en Almería, en Tenerife... Creo que el futuro de los clubes está en la cantera, y si un futbolista joven no juega, no se hace. Yo no decido quien sube a entrenar, eso lo recomiendan los entrenadores de las categorías inferiores, pero puedo decir que no tendría duda en dar la oportunidad a cualquiera de los que han venido, en un momento determinado de lesiones o similares.
¿Cómo vivió el asunto de los impagos?
Ahí tengo que defender la tremenda profesionalidad que demostraron los jugadores. Comprendo la dificultad que encierra el tema, en un momento de crisis no sólo en el Castellón sino a nivel nacional, que la prioridad sea defender el pan de cada familia. Pero cuando los jugadores se han puesto las botas para entrenar, para competir, no se ha notado esa preocupación.
De alguna manera, esa situación propició un vínculo mayor y más fuerte con la afición.
Las aficiones suelen ser inteligentes y defienden a sus futbolistas cuando ven que ellos dan la cara, con gente que siente esa camiseta, ese escudo. Para la afición fue fácil pronunciarse, porque fue consecuente con el trabajo de los jugadores.