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J. M. BORT El Valencia impuso ayer la descomunal pegada que le caracteriza esta temporada para seguir en lo más alto. Frente a un adversario descarado como el Valladolid, al equipo de Emery le bastó con resolver una jugada, esta vez con Fernandes de preciso ejecutor, para llevarse lleno el zurrón. No realizó un gran partido el Valencia, al que no le hace falta demostrar mucho más que su rival sobre el césped. Si las cosas no funcionan del todo bien, asoma su orgullo.
Mientras Emery recupera algunas piezas importantes como Marchena o Baraja, con el tiempo ha ido creando una referencia ineludible en el medio campo. El técnico vasco ha rescatado definitivamente de las tinieblas a Manuel Fernandes, que ayer rubricó su crecimiento con una actuación excelsa. El portugués se expuso ayer en tres dimensiones: desatascó el juego en los momentos precisos, acompañó al equipo al ataque y marcó un excelente gol, cuando recién reiniciado el choque se descolgó al área y ejecutó a Asenjo con un disparo poderoso.
El gol de Fernandes resolvió otra actuación visitante del Valencia sobre el alambre. Lo pasó mal durante muchos minutos, repartidos entre las dos partes. No es un gran equipo el Valladolid, pero tiene recursos suficientes para sobreponerse a cualquier rival si el acierto le acompaña.
El conjunto castellano se asomó en el partido con el afanoso Víctor, el hombre que aporta la energía de su equipo, y el estiloso Pedro León. Pero el Valencia siempre está listo y preparado para aparecer en el césped, donde hace valer su mayor plumaje. Su primer contragolpe fue una demostración de poderes. Miguel avanzó por la banda y buscó a Villa, que prefirió asistir a Angulo en el área pequeña. La jugada terminó con un remate de Mata que bloqueó Asenjo en la mejor ocasión del choque hasta entonces. La respuesta local fue inmediata. Pedro León, el que fuera fichaje más caro en la historia del Levante UD hace dos años, tiene un guante en el pie derecho. Su segundo lanzamiento de falta se fue al palo, antes de que Renan desviara el balón.
Fernandes ejerció el mando en el Valencia mientras existió el medio campo. Luego, dejó pasar la pelota. El Valladolid subió el ritmo del juego y acosó a la defensa del Valencia con desparpajo, con el Víctor contagiando a sus compañeros. El mediapunta lanzó a su equipo, tanto por el centro como dejándose caer a la banda. Buscó el gol con un disparo colocado que atajó Renan. El Valencia se parapetó en su campo hasta el descanso, esperando alguna de sus contras letales. Sólo dio un par de avisos más, los dos suficientemente peligrosos. Primero en una conexión Villa-Mata y luego en un centro del burgalés que no pudo "cazar" Joaquín.
Como en jornadas precedentes, el Valencia presentó su credencial en la segunda parte. Llegó entonces la aparición más esperada de Fernandes, al que poco o nada se le había visto merodear por el balcón del área. El portugués acompañó una jugada y la cerró recibiendo la pelota en la posición del "diez", desde donde lanzó un misil a la red de Asenjo.
El Valencia le dio vida al Valladolid en los minutos siguientes, en los que Helguera se redimió de errores pasados. Escudero tuvo la ocasión más clara, mientras el Valencia tocaba corneta en busca del 0-2. No hizo falta. Con el gol de Fernandes esta vez fue suficiente.
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