V. C. T. VALENCIA
El bloqueo en la batalla accionarial del Valencia tiene como primer beneficiado colateral al consejo, que pese a su gran inferioridad de títulos gana tiempo para llevar adelante sus planes prioritarios y más urgentes (la ampliación de capital y la planificación deportiva) sin interferencias de ningún tipo. El 50'3% de las acciones que Dalport detenta sin haber pagado de momento un solo euro por tal inversión no permite a la firma uruguaya tener capacidad de influencia alguna en la sociedad anónima deportiva.
La empresa uruguaya ha esquivado hasta la fecha todas sus obligaciones (pagar a Silla y sus accionistas puente y encontrar garantías bancarios para avalar la compra de los títulos de Vicente Soriano y Juan Soler), pero alargará el suspense hasta el 4 de octubre, cuando vencen sus obligaciones de pago. Circunstancia que habría aceptado Soriano. La solvencia real de Inversiones Dalport, no obstante, se comprobará en menos de tres semanas. El 21 de agosto vence el primer plazo para la adquisición de acciones en la amliación de capital. Turno al que Dalport tiene el imperativo de asistir y cubrir con 46 millones el 51% del capital social para seguir ostentando su actual mayoría. Desde el entorno de Dalport se ha apuntado en los últimos días que invertirán la suma necesaria aunque no se ha dejado de recordar su negativa a tal operación. La última versión de la firma uruguaya es que si realizan el pago de los 46 millones, ningún otro inversor estaría dispuesto a cubrir en la segunda fase el 49'7% restante que no sería suficiente para gobernar la entidad con lo cual, según esta teoría, no se cubriría la ampliación y se devolvería el dinero.
Algunos de los accionistas agrupados por Silla y afectados por el impago meditan acudir a los juzgados para recuperar sus títulos, pero a quien deberían pedir cuentas es a Silla, que es quien les compró el paquete de 7.175 acciones, que posteriormente revendió junto a sus 1.131 acciones a Soriano. Los accionistas horquilla, aparte de no tener a su nombre unos títulos por los que no han cobrado, tenían intención si no se consumaba la venta a Dalport de acudir a la ampliación antes del 21 de agosto, un supuesto que será inviable si las propiedades siguen a nombre de la firma encabezada por Víctor Vicente Bravo. El misterio caducará en tres semanas.