J. G. G. VALENCIA
No hay político que se precie que no esté sometido a una hiriente caricatura o a un montaje fotográfico inmisericorde. Va en el sueldo. Más aún. Sólo los responsables públicos de medio pelo resultan insultantemente ignorados por la mano anónima (y no tan desconocida) del satírico gamberro. La parodia fotográfica sufrida por Camps es una gota en un océano. En la misma publicación de "El Jueves", otros dirigentes políticos son ridiculizados, como el propio ex presidente del Gobierno José María Aznar, quien ha experimentado, se ironiza, una "metamorfosis", desde el aspecto que lucía en su etapa al frente del Ejecutivo a la apariencia de "musculito playero", marcando abdominales y bíceps, con que se le ha visto este verano.
También Mariano Rajoy hablando del presidente del PP y de la Diputación de Castelló, Carlos Fabra, acusado de un presunto fraude fiscal y al que le ha tocado varias veces la lotería; o el ministro José Blanco y el "examen de valencianidad" a Leire Pajín, en una viñeta sarcástica sobre la preparación de la secretaria de organización del PSOE, son otros políticos "víctimas" de la caricatura de la publicación satírica.
Parodia con Mister Bean
Si el presidente Camps ha visto cómo un diputado nacional del PSOE difunde un fotomontaje fotográfico contra él, también Zapatero padeció las burlas por la comparación entre su rostro y el de Mister Bean, una parodia célebre en la legislatura anterior en los medios conservadores que los populares se intercambiaban con indisimulado regocijo.